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Lo importante

Publicado el 22/Diciembre/2008 | 00:05

Por Federico María Sanfelíu


"Con frecuencia he pensado qué hubiera hecho yo si Dios me hubiera encargado planear el nacimiento de Jesús… Primeramente, hubiera llevado a Belén un equipo de ginecólogos y obstetras. Hubiera construido un magnífico hospital y un palacio para recibir a los dignatarios del mundo. Por supuesto que este palacio hubiera hecho aparecer el palacio del emperador romano como un juguete del mejor Bazar. Hubiera publicado enormes encabezados en todos los periódicos. Hubiera alquilado a los mejores relacionadores públicos disponibles. Hubiera conseguido cantantes y música, pues la música siempre le da un especial relieve a la celebración. Y, como históricamente consta que este nacimiento sucedería tan solo una vez, me sentiría obligado a escenificar un nacimiento para siempre memorable… Pero Dios, que había hecho planes desde toda la eternidad con toda su sabiduría y su poder infinito, dispuso tener a su Hijo en un pesebre. En realidad era una especie de cueva en la ladera de una colina…". John Powell, S.J. escribió con realismo lo que cualquiera de nosotros, con los criterios vigentes en nuestras sociedad de consumo, hubiésemos hecho. Y contrapone los criterios del Dios cristiano: su Hijo nacerá pobre entre los pobres, igual a la mayoría de los nacidos en la humanidad a través de los siglos. "Ni siquiera dispuso Dios para su Hijo un sitio en el mesón de aquel lugar. Y las primeras personas a quienes Dios invitó para visitar a su Hijo fueron unos sencillos pastores. Eran considerados como la basura de la sociedad".

Powell termina con esta reflexión: "Nunca he tenido valor para hablarle a Dios de mi proposición y mis planes para el nacimiento de su Hijo. Lo cierto es que si yo hubiera sido el encargado, todo el mensaje de Jesús se hubiera perdido en la magnificencia de mis atavíos… La Navidad hace que me arrodille y me ayuda a darme cuenta con mucha claridad de lo que es importante y de lo que no lo es. Supongo que esta es la razón por la cual Dios, cuyos pensamientos y caminos no son los míos, dispuso la cueva de Belén".

Con estos criterios valoremos la Navidad que preparamos. Ir a lo esencial: descubrir al Salvador en la humanidad de un Niño, es verificar, la bondad de Dios para todos. Es entender que Jesús es novedad irrepetible: "Lo que hagan con el otro, con el pobre, conmigo lo hacen". Es constatar que los tiempos de Herodes y de César, con sus injusticias y opresiones, son los nuestros. La Navidad renueva la esperanza de que Dios no se retira. En cada Navidad vuelve a comenzar, aguardando a que nos decidamos a construir el mundo nuevo. "Reino de paz y justicia, reino de vida y amor". Y para todos.

sanfe@hoy.com.ec

Hora GMT: 22/Diciembre/2008 - 05:05

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