Tuvo eco la presión de HRF, familiares y amigos de ex prefecta
La presión de simpatizantes, familiares y de la organización Human Rights Foundation (HRF) rindió ayer sus frutos. La ex prefecta de Orellana, Guadalupe Llori, abandonó la cárcel de mujeres en Quito con un hábeas corpus y la boleta de libertad. Al salir, Llori (15:34) se puso de rodillas y agradeció a Dios, a su familia y a la prensa.
Aunque la mujer no descartó volver a la política, su padre, Francisco Llori, fue terminante: "Queremos regresar a nuestro casa en El Coca y no meternos más en política, porque ella nos trajo estas consecuencias".
Llori estará dos días en Quito, luego viajará a Baños a cumplir una promesa ante la Virgen y finalmente irá a su casa en Orellana.
Durante la mañana, los alrededores de la cárcel fueron un hervidero. El clima se caldeó cuando el director de ese centro, Washington Yaranga, intentó abandonar el lugar sin firmar la salida de Llori. (JFE/EROI)
Hora GMT: 24/Septiembre/2008 - 05:02
