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Línea telefónica para decir los peores insultos y desestresarse

Publicado el 31/Julio/2012 | 00:05

En Alemania, los creadores dicen que es una terapia

Dos empresarios en Alemania encontraron una manera para que las personas catalogadas como pasivo-agresivas puedan desahogar su rabia gritando por teléfono los insultos que se les ocurran, a modo de terapia para aliviar su enojo.

Según informa la cadena de noticias BBC, hay varios sitios para desahogar la rabia como páginas de Internet en las que se pueden escribir las palabras menos amables del vocabulario. Ahora hay una línea telefónica dedicada a recibir insultos.

Los expertos consultados por la BBC consideran que la represión de los sentimientos negativos no es sana.

La rabia se puede acumular en las personas hasta llegar a un punto sin retorno en el que no se puede evitar el estallido de furia, generalmente, ante la persona menos indicada o en el lugar menos apropiado.

Otros estudiosos del tema señalan que gritar es positivo para la salud porque previene algunos tipos de úlcera, y no importa si el insultado está presente o no para escucharlo.

Y, finalmente, los insultos más leves pueden servir para hacer reproches cariñosos a las personas queridas. En estos casos es común el uso de los diminutivos, que le quitan peso a la palabrota, según la candena informativa.

"Insultos fuera" ("Schimpf-loses", en alemán) es el nombre de la línea telefónica creada para recibir improperios. La hotline tiene operadores que atienden el teléfono siete días a la semana para escuchar a individuos frustrados que hacen burla e insultan con el lenguaje más desagradable que se les pueda ocurrir.

"No juzgamos a las personas que están enfadadas", explicó Ralf Schulte, quien fundó esa línea de atención telefónica junto a Alexander Brandenburger.

"Es algo que ocurre, es natural. Con nosotros, usted puede desahogar su indignación sin compromisos", detalló Schulte.

Según dijeron los creadores de ese servicio, la inspiración surgió de sus propias rutinas diarias llenas de estrés. Para Schulte, el servicio es un favor, pues ofrece un desahogo para la irritación contenida y acumulada.

El servicio cuesta 1,49 euros ($1,80) por minuto, una cifra que, según Ralf Schulte, está totalmente justificada.

Los operadores no se limitan a escuchar los improperios.

Cuando los que llaman no son creativos a la hora de insultar, ellos los provocan con comentarios como: "Es la tercera vez que he oido lo mismo hoy, ¿es todo lo que puede decir?".

Entonces comienza una discusión entre cliente y empleado, pero eso queda entre ellos.

 

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dnicolalde - en Diario HOY - Noticias de Ecuador.

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