Por Diego Araujo Sánchez
daraujo@hoy.com.ec
Una de las grandes cualidades de la democracia es la tolerancia. Aceptar las discrepancias y procesarlas por medio de las instituciones es propio de las democracias; prohibirlas es práctica de todos los sistemas cerrados y autoritarios. ¿Ha avanzado el Ecuador en democracia y tolerancia? Me temo que no.
No es una buena señal el repetido discurso descalificador del presidente de la República contra sectores que lo critican y a los cuales considera ni siquiera solo adversarios, sino enemigos: puede dar réditos electorales, pero termina por hacer daño al país. Las palabras y actos de un mandatario tienen cierto valor pedagógico para la sociedad, marcan para los demás ciudadanos la medida de muchos comportamientos políticos.
Sin tolerancia y práctica democrática, el más vulnerable de los derechos básicos es la libertad de expresión y de prensa. Por eso preocupa la última resolución del Conartel, organismo a la cabeza del cual se halla un cercano colaborador del presidente de la República. No se puede desligar esa resolución de las descalificaciones y ataques del mandatario a los medios de comunicación y a los periodistas. La resolución de marras tiene dos aristas principales: por una parte, exige a las estaciones de televisión y de radio que, cuando "en sus programas regulares incluyan encuestas, consultas o sondeos de opinión pública, eliminen apreciaciones o afirmaciones que atenten contra la honra, dignidad y buen nombre de las personas"; por otra, dispone que eviten "afirmaciones no veraces ni verificadas respecto de hechos, procesos y acontecimientos... que no puedan ser objeto de verificación posterior por parte de los ciudadanos".
Si en algunos casos de encuestas, consultas y sondeos de opinión se hubieran dado afirmaciones lesivas a la honra, la dignidad y el buen nombre de las personas, se debería comprobar este hecho particular; pero no cabe convertir una supuesta y no probada mala práctica profesional en principio regulatorio general. Lo resuelto equivale a prohibir que los médicos operen debido a que uno o varios profesionales practicaron supuestamente una mala intervención quirúrgica. En el caso de la prensa, las leyes penales protegen la dignidad, honra y buen nombre de las personas. Si alguien se sintió afectado, puede demandar ante los jueces competentes.
La segunda parte de la resolución esgrime los principios consagrados en el art. 18 de la Constitución, en el cual se establece el derecho a una información "veraz y verificada"; pero también "oportuna, contextualizada, plural y sin censura previa". Los adjetivos que se añaden al reconocimiento de los derechos fundamentales, aunque se hallen cargados de buena voluntad, son redundantes o terminan por proporcionar una "justificación" para inaceptables limitaciones. ¿Quién califica a una información de veraz y verificable? ¿Los burócratas de turno del Conartel? ¿Y pueden ser "verificables" los sondeos de opinión? ¿O la opinión, por su propia naturaleza, entra de ordinario en el terreno de los asuntos polémicos que se hallan en debate y en los cuales hay duda e incertidumbres y discrepancias?
Hora GMT: 02/Febrero/2009 - 05:11

02/Febrero/2009 a las 09:26
en realidad, hay muchos aspectos subjetivos en la decisión de Cnartel y en eso se centran los análisis y defensas de los medios de comunicación; lo que no mencionan es que los sondeos de opinión deben hacerse con una metodología apropiada, que es la gran omisión de lo sondeos de opinión de las televisoras cuyos resultados (por ese motivo) son todos sesgados y no reflejan la opinión pública sobre bases objetivas, como es su obligación.
02/Febrero/2009 a las 10:41
Esa resolucion del Conartel, cuya prosa transpira cierto tufillo totalitario, bien pudiera emplearse contra ciertos gobernantes actuales del llamado socialismo del siglo 21 y elevarles querellas juridicas, cuando de forma general y arbitraria, califican a quienes discrepan de sus ideas, como pitiyankis, pelucones, oligarcas, vendepatrias, basura, agentes del imperio, y una prolija lista de improperios que les seria muy cuesta arriba verificar, y peor aun, demostrar.
02/Febrero/2009 a las 10:51
La actuación del CONARTEL simplemente va encaminada a seguir pavimentando el camino hacia un sistema autoritario, fallidamente disfrazado con tintes socialistas, pero de claro espíritu marxista-comunista ortodoxo. Correa dijo la verdad, su gobierno es guevarista. Pronto estaremos como en Cuba. La opinión por ser algo subjetivo, no puede ser objeto de verificación mas allá de saber quien la emitió. Por lo tanto, los esbirros y burócratas de mentes lúcidas, corazones ardientes y narices de color café, amparados en la infausta sábana constitucional sumado a la visceral interpretación que le den a ésta, terminarán por eliminar la libertad de opinión, aduciendo que atenta contra algún párrafo de dicha constitución.
02/Febrero/2009 a las 12:21
Señor articulista:
Creo que la libertad de expresión debe cobijar a todos los ecuatorianos inluído al Presidente de la República, por