Por Rodrigo Tenorio Ambrossi
tenorior@hoy.com.ec
C uando de manera insistente una sociedad piensa en la defensa de la palabra y la escritura, es que algo importante las amenaza. Uno de los mayores logros de las últimas décadas es el derecho irrenunciable a decir, comentar, opinar y criticar sin temor a retaliación alguna. Libertad de expresión dicen los códigos. Libertad para tener opinión y expresarla sin ningún temor dicen la ética y las buenas costumbres. Sin embargo, no es difícil percibir que entre nosotros este derecho está siendo minado de manera abierta, insidiosa y hasta socarrona cuando se la ha convertido en objeto de burla y vituperio.
Las últimas decisiones del Conartel, aparentemente, parecen inofensivas y hasta válidas porque estarían precautelando la honra de las personas del abuso de los comunicadores. Pero no es así. En los dos últimos años insistentemente se repite que la prensa nacional es corrupta. Afirmaciones generales, sin especificaciones ni señalizaciones claras. La prensa es tan corrupta y de manera tan obvia que no hacen falta las pruebas. ¿En qué consiste esta corrupción? ¿Cuáles son los actos bien definidos de la prensa calificados de corruptos? ¿De qué manera, con qué principios se ubicó esta corrupción? ¿La prensa nacional conforma un todo único e indiferenciable de tal manera que lo que hace un determinado medio es responsabilidad moral y jurídica del conjunto? ¿Es la palabra, comentario o crítica de un periodista responsabilidad de todos los demás? ¿Es la prensa un sujeto tan unívoco y unipersonal sobre el que no caben los distingos indispensables? Muy sospechosas estas generalizaciones.
Uno de los primeros objetivos de los abusos de poder apunta a silenciar a los medios de tal manera que no se escuche sino un solo discurso, una propuesta universal con la que todos deberán interpretar el mundo. Estrategia tendiente a que el imperio de una supuesta verdad sea de tal manera omnímoda que no haya ni la más mínima cabida a la crítica. A la oposición se vuelve así no solo innecesaria sino ilegal, ilegítima, corrupta. La verdad absoluta no existe, nadie la puede enunciar en su totalidad, nadie es su dueño, nadie puede ser llamado a ponerse de rodillas ante su divina magnificencia. Puesto que no existe la verdad absoluta, solo quedan verdades a medias, enunciados de verdad que la construyen ahora pero que se encuentran listos para mañana ser sustituidos por otros enunciados. Porque la verdad no es sino un conjunto de enunciados provisionales sobre algo particular, nunca sobre el todo que tampoco existe.
En la historia reciente hay demasiados casos de países silenciados por el imperio de un solo discurso convertido en dogma. Ahí los periodistas han sido asesinados o encarcelados de por vida. Qué infeliz un país en el que los dogmas de las antiguas religiones han sido sustituidos por los dogmas de un movimiento político o de su líder.
Hora GMT: 03/Febrero/2009 - 05:05

03/Febrero/2009 a las 10:34
ES DIFICIL PARA LOS INFORMADORES "MORDER LA MANO DE QUIEN LES DA DE COMER". Lo veo de esa manera, ya que si los periodistas trabajan para cierta persona, es obvio que se van a alinear con el pensamiento y voluntad de sus empleadores. Ocurre en todo el mundo, en todos los paises, aqui donde yo vivo, los periodistas estan sujetos a una serie de censuras, pero no por parte del gobierno, sino por parte del empleador; dependiendo de que inclinacion politica o filosofica son los propietarios de los medios, que a la final son los que tienen el dinero y el poder de decidir a quienes emplean.
En nuestro pais no es una excepcion, pero hay una tendencia demasiada obvia de culpar al gobierno por todo lo malo que esta pasando; el problema es que la prensa se olvido que las nuevas generaciones de Ecuatorianos estan mas preparados academicamente para COMPRENDER, ANALIZAR E INTERPRETAR lo que nos INFORMAN los medios.
En resumen, todas estas medidas aplicadas por el Conartel no alteran la libertad de expresion de nadie, sino se encaminan a que esa libertad de expresion sea mas confiable y verdadera; porque el pueblo lo exige y porque asi debio, debe y deberia ser siempre.
03/Febrero/2009 a las 12:32
Ameno y brillante articulo y vean su brevedad. La maldicion del dictador mesianico cuyo verbo es infalible e incontestable es recurrente en America Latina. Por los 60 se los califico como gorilas y representaban a la aneja, conservadora y acida ultraderecha. Tal y como vemos las cosas parece que han vuelto reencarnar, solo que se movieron hacia la siniestra mano, en ese tema de la unanimidad totalitaria del discurso.