Por Marco Lara Guzmán
mvlaraguzman@hoy.com.ec
La Secretaría Nacional de Información Pública, entonces a mi cargo, 22 años atrás, publicó el primero de los cuatro volúmenes en los que se recogieron los discursos y obras del Gobierno de la Reconstrucción Nacional, presidido por el ingeniero León Febres Cordero Ribadeneyra, vencedor en la segunda vuelta electoral en julio de 1984 sobre el doctor Rodrigo Borja Cevallos, ecuatoriano de importante capacidad intelectual y luchador como pocos por lo que creía ideológicamente correcto. No fue victoria fácil como las que se producen cuando los adversarios son endebles. Fue, hay que reconocerlo honradamente, uno de los mayores enfrentamientos políticos de las últimas décadas.
En el prólogo de ese volumen inicial, que no apareció para denostar a los contrarios ni para bañar en agua de rosas a quien ostentaba el poder, se expresaba, con afanes de síntesis, lo siguiente: "Nítido fue su pensamiento (el de Febres Cordero) desde los días antecedentes a la campaña electoral, visible para todos los ecuatorianos, incluidos los ciegos de conveniencia. Su estilo de hablar claro y fuerte, más fuerte y más claro de lo que habrían querido ciertos sectores de afectados por la verdad dicha con entereza, fue también de todos conocido".
"Su pensamiento y su estilo, constantes en los discursos que siguen, están lejos del acomodo o de la indefinición. Por eso, han orientado a muchos y han irritado a los pocos que quisieron gobernar desde la oposición o, al menos, que los demás, empezando por el presidente de la República, se parecieran a ellos".
"Energía para afrontar los problemas. Ideología y doctrina claras, sin equívocos ni sorpresas. Sentido democrático auténtico, igualmente lejos de la arbitrariedad omnímoda que de la coquetería complaciente de la demagogia, fueron las notas que la ciudadanía escogió mayoritariamente cuando concedió su mandato al ingeniero Febres Cordero para que gobierne el país".
Dos o tres comentarios. La personalidad de Febres Cordero, sin duda fuerte, muy lejos de lo chirle o gelatinoso, nunca dejó dudas de que hablaba lo que pensaba. Nadie, supongo, dudó de lo que era su pensamiento de fondo o de su estilo y formas. Nadie se llevó sorpresa respecto de su repertorio ideológico. León nunca sacó ases de la manga ni, peor, ocultó su doctrina, ni aún a pretexto de que la misma está todavía en "proceso de construcción", como especie de larva que, luego de las elecciones, o sea, de las puras conveniencias, despliega sorpresivamente sus colores. Algo más. León no traicionó su pensamiento ni antes, ni durante, ni después del ejercicio de la Presidencia. El bailoteo no iba con su ser. Época era esa en la que todavía no se ejercía la tiranía del márquetin, cosa que brinda lecciones de danza a quienes consideran que el primer negocio de un gobernante es seguir sentado donde está.
Una personalidad así, muy lejos de pequeñeces, no podía sino abrir un abismo entre calurosos partidarios y adversarios. A los primeros les digo: ¿Qué esperan para ser y parecer febrescorderistas, y para hablar claro y fuerte?
Hora GMT: 18/Diciembre/2009 - 05:09

18/Diciembre/2009 a las 09:35
Correcto y motivante el articulo sobre León. Más que cansado resulta oir a los detractores por conveniencia arremeter contra él, antes e incluso ahora que ya León no esta entre nosotros. Cuando ven que su popularidad disminuye, no les queda ninguna carta, entonces sacan lo de León. Mal por ellos, pero peor por los que se comen el cuento.
Gracias Lcdo. Lara por escribir y comentar valientemente.
18/Diciembre/2009 a las 12:39
Así como hay gente que todavía admira al criminal Hitler, acá en nuestra pequeña ínsula hay y habrá quienes seguirán adorando al criminal criollo. Esa es la democracia y la libertad de prensa, cada quien admira y adora o le gusta cualquier personaje.
18/Diciembre/2009 a las 15:31
No sè cuànto tiempo tendrà que pasar antes de que podamos ver a Febres Cordero con perspectiva. El fuè muchas cosas, pero no fuè un demòcrata. Con muchos menos aspavientos que los polìticos actuales, hizo lo que quizo durante su presidencia y recièn ahora estàn siendo investigados los ataques a los derechos humanos cometidos durante su perìodo.
Personalmente, creo que causò enorme daño al paìs por considerarse con derecho exclusivo a mandar una vez que saliò del gobierno. No sè còmo se puede olvidar que Febres Cordero cobraba su sueldo e instruìa a sus fieles seguidores para que entren en componendas sin ni siquiera tomarse la molestia de aparecer por el Congreso. Ese era el grado de desprecio con el que trataba al paìs y a sus instituciones. El comportamiento del Partido Social Cristiano durante esos años fuè absolutamente vergonzoso y perjudicò a la vida democràtica de todo el paìs. Todavìa estamos pagando las consecuencias.
El paìs necesita verdaderos lìderes, gente de principios que sepa respetar las ideas ajenas aunque sean totalmente opuestas a las suyas. Ese es el concepto de democracia. Ser el que grita màs fuerte y domina el panorama porque no tiene respeto ni miedo a nadie es simplemente ser un matòn. De èsos hemos tenido muchos. Por eso estamos en la situaciòn presente.
18/Diciembre/2009 a las 17:35
Recuuerdo como por esos mismos años, los del febrescorderato, el presidente cometia abusos contra los otros poderes del estado, al ma spuro estilo de las dicataduras del cono sur llenaba de atentados a los derechos humanos el pais y cerraba ortel canal cinco...acto condenado por el mismo diario HOY.
Recuerdo que en ese tiempo diario HOY era un periodico alternativo. Ahora publica a Neira, Poz y el febrescordersita de cepa Marco Lara.
Los tiempos cambian...
18/Diciembre/2009 a las 20:08
Que valiente sr. villacres, asi como ud admira a un cuentero y mitomano consumado de Rafael Correa, ademas admirador del grupo mas sanguinario y narcoguerrilero del mundo como son las farc.
Asi es la democracia y la libertad de opinion, sguro de existir la ley mordaza de A. Pais un. no opinaria en este medio.
18/Diciembre/2009 a las 21:13
Gracias señor Lara por ese excelente resumen sobre lo quien fue en realidad León Febres Cordero. Ese gran estadista jamás escondió, ni sintió vergüenza de apoyarse en sus ideales. Jamás engañó a nadie para sentarse en Carondelet. Nunca se le pasó por la mente mentirles a los ecuatorianos.
En general quienes fustigan su exitosa presidencia son ex terroristas desterrados que ahora viejos y desdentados siguen peleando sus batallas perdidas, frente a las pantallas de sus computadores. Desgraciadamente una porción de sus detractores tiene las manos manchadas de sangre, con la que pensaban fundar un estado terrorista, donde reinara el caos. Febres Cordero trabajó por su pueblo, para evitar que lo que nos está pasando ahora sucediera.
10/Enero/2010 a las 09:42
no tienen nada importante
21/Enero/2010 a las 03:34
Leon Febres Cordero...guayaquileno y genuino ecuatoriano, sirvio a la Patria honestamente e hizo obras para cimentar a su amada ciudad como una megapolis moderna y distinguida. Sus pocos enemigos se ciegan en el odio politico que dividen y ultrajan, pero las obras realizadas son los monumentos innegables que defienden el buen nombre de un noble hijo de Guayaquil. LFC sirvio a la Patria, mejor que cualquiera.
21/Enero/2010 a las 04:00
Velasco Ibarra los llamo "amargados" a los descontentos y odiosos que nunca contribuyen al bien de la nacion. No esperen flores de esta clase de gentuza, que averguenzan. LFC sirvio honradamente, desgasto su vida en el servicio publico, jamas mintio a los ciudadanos o defalco los fondos del pueblo. Hay muy pocos como el. Debemos imitar las virtudes e integrarlas en nuestra personalidad para asi contribuir positivamente al bien humano, en lugar de vivir en la amargura y enanismo.