|    Pico y placa Quito:  3-4    |  

Lenguas y voces

Publicado el 28/Febrero/2009 | 00:06

Por Margarita Laso


mlaso@hoy.com.ec

En la plaza de piedra se han instalado las ferias del libro y de artesanías y una marimba suena en la esquina. Allá, en Granada, la marimba se acompaña con guitarra y guitarrita y la presencia aguda del huiro. El instrumento de madera vibra con los ritmos de esta tierra nicaragüense bendecida por los árboles. También están los grupos que suman algunas "marimbas de arco": su armazón soporta las teclas -equivalentes a la marimba esmeraldeña- y un arco flexible sobre el instrumento sirve para transportar la fiesta. Cerca de allí bailan "la vieja y el viejo", unos comediantes con careta que divierten al público. Enormes mangos constituyen un parque central lleno de sombra y amparo. La catedral amarilla rutila delante del Mombacho.

En este entorno se realiza el V Festival Internacional de Poesía de Granada, dedicado este año a Alfonso Cortés, otra figura de la llamada tierra de poetas, con la presencia de escritores de 50 países del mundo. Durante una semana, conferencias, lanzamientos y especialmente lecturas de poesía, se realizan en los atrios de las iglesias coloniales, en plazas y conventos, y alguna, en una esquina del mercado. Hay poetas para escoger sobre las tarimas. Y también lenguas de países lejanos. Hay diversidad de formas de leer la poesía, todas urgidas por el lenguaje y su trabajo. Hay poetas cuyas trayectorias son reconocidas, hay poetas jóvenes, actores y actoras de nuevos signos y sonidos.

La poesía se vive en esta comunidad como un hecho de esperanza. En la calle niños ofrecen textos de Darío, algún taxista recita y canta. La poesía se ofrece con generosidad. Todos los eventos nocturnos terminan con el colorido artístico de Nicaragua en una fiesta de su cultura también enriquecida por la diversidad, el zapateo y las canciones.

El Festival quiere ser un patrimonio de este suelo, produce la conexión de continentes diversos y se extiende hacia un carnaval de palabras, música y comparsas. Estamos a pocas cuadras del Cocibolca, escuchando las voces de misteriosas geografías literarias y carnales. Tal vez así de intensas y pacíficas: volcanes con la boca abierta, isletas en el mar dulce, el viento rozando el árbol-de-malinche, patrimonios arquitectónicos magníficos. Tal vez también han vivido revoluciones, triunfos y derrotas, ilusión y amargura. Tal vez no. Pero todos los y las poetas traen visiones de sus mundos. Sus voces tienen origen volcánico, desértico; son áridas, ásperas, ardidas, húmedas. Son voces que sufrieron catástrofes, cataclismos, calamidades. Erizadas víctimas de la guerra urbana, la iniquidad, los tabúes, los libros. Siguen aquí los discursos políticos o mágicos o trágicos. Siguen los que viven el anhelo de la belleza y celebran el deleite de las lenguas.

La comparsa desfila hacia el lago gigante. Ese que cientos de ecuatorianos han atravesado en la ruta de sus coyotes. Un carro alegórico forrado de flores de tela y de verdad hace de poetamóvil. Es transporte de estas pasajeras sonoras mientras la tarde convierte a la Iglesia de Guadalupe en una piedra roja.

Hora GMT: 28/Febrero/2009 - 05:06

Archivado en | Opinión Perspectivas 

Tags : Margarita Laso 



Actualizado por

1

hoyenlinea - en Diario HOY - Noticias de Ecuador.

Publicidad