Por Simón Espinosa Cordero
Mi querida Fabricia: Gracias por recordarme que eres mi hermana. Gracias por pedirme que te aconseje sobre una lectura para el verano que, me dices, comenzó anoche con los fuegos de San Juan también para los países del Alba, en que el sol ilumina por igual a pelucones y revolucionarios.
Me dices que cuando te den la una y las dos y las tres de la mañana no quieres que la Luna te encuentre desnuda porque puedes resfriarte sino, más bien leyendo un buen libro que no sea ni ligero ni pesado, que te divierta e instruya y anime. Así me gusta oírte, hermanita mía, y no soñando con irte a hacer fortuna en Panamá.
Estás de suerte. Acabo de leer un libro que se titula Historias de Cuenca, escrito por el señor Gerardo Martínez Espinosa, y quien, en las páginas 173 y 174 de este libro, dice: "Me permitiré contar un recuerdo personal. Sin tomar parte en las marchas cívicas y otras expresiones de patriotismo en Cuenca (se refiere a las protestas contra la invasión peruana de julio de 1941), me presenté a los diecisiete años de edad como voluntario en el Batallón Montúfar y fui movilizado a pie, cargando armas, municiones y equipos, desde Girón con destino a El Pasaje que mientras tanto había caído en manos enemigas. Nos atrincheramos junto al río Cune, en Porotillos, y enfrentamos el 11 de septiembre a un destacamento peruano en un combate de cerca de una hora de duración causándole treinta muertos. Después permanecí en la zona desmilitarizada y otros pueblos de El Oro y, tras siete meses, obtuve la baja de las filas mientras empedraba con la tropa las calles de Piñas, y volví al Colegio Borja. Retirando un poco la hierba al pie del monumento de Porotillos, se puede ver mi nombre y mi título de soldado en la lista de combatientes".
Este señor llegó después a diputado, viceministro de Educación, prefecto y gobernador del Azuay, y fue uno de los fundadores y primer director del Centro Interamericano de Artesanías y Artes Populares (Cidap) con sede en Cuenca, y cónsul general de España. Las historias del libro son narraciones documentadas sobre los cañaris, la heráldica de Cuenca, la escultura cuencana, lo que hizo Cuenca por la Independencia del Ecuador, el Perú y Bolivia, la vida, obra y tragedia del Mariscal José La Mar, el siglo XIX en Cuenca y por qué una región tan pobre ha surgido tanto por sus propios medios.
Compra, Fabri, este libro porque te distraerá en tus noches de insomnio y en tus cuitas de amor, porque te desasnará sobre las cosas de la tierra, porque te ayudará a entender el presente y a no creer que el mundo empezó contigo y que los demás son una mierda, porque te capacita para ayudar a tus hijos a ser orgullosos de la tierra donde nacieron y viven, porque está escrito con claridad, porque está bien investigado, porque con este libro el autor no pretende ser admitido ni en la Academia de la Lengua ni en la de Historia tampoco, porque es un buen regalo de cumpleaños y porque te lo digo yo, tu buen hermano que te quiere bien. Hasta pronto.
simeco@hoy.com.ec
Hora GMT: 25/Junio/2009 - 05:10

25/Junio/2009 a las 10:43
Mejor recomiende a la hermana que mire los Simpson, de repente esa serie paso a ser lo mejor que nos llego al Ecuador y debemos aprender de ella, como usted mismo lo dijo.
25/Junio/2009 a las 17:27
Gracias don Simon por reinvindicar el valor de los ciudadanos,su transparencia, su amor a la patria,su generosidad, su trabajo, su grandeza en resumen. Que contraste con los hermanitos que dizque refundan con viejas practicas el "nuevo pais". Ojala que por verguenza si es que la tiene, el mayor cara e tuco, se calle los dias sabados.