Porque puede "fisgonear sin ser juzgado". Por eso, Roberto Calle ve "El Gran Hermano". "En la vida real no se puede mirar a alguien, todo el tiempo y en todo tipo de situaciones". Para este diseñador gráfico, de 30 años, el ser testigo de la intimidad de otros, frente al televisor, equivale "ser Dios por un rato". "Así deben sentirse los vecinos que espían", bromea.
"Me interesa ver cómo responden a situaciones extremas". Calle ve la serie "solo unas tres veces por semana".
En cambio, Silvia, quiteña de 31 años, sí está completamente atrapada. Cuando habla de los protagonistas de la producción ecuatoriano-argentina, parece referirse a amigos o parientes. "Esta chica (una de las habitantes de la casa) tenía que conocer al muchacho antes de hacer cualquier cosa".
Silvia veía la novela "Adrián está de Visita". Después "El Clon". Ahora, no se pierde El Gran Hermano. "Me gusta cómo ellos muestran lo que somos los ecuatorianos. El chisme, la hipocresía. uno los ve y piensa: tal persona es así."
Verse reflejado en otros. Identificarse con vidas comunes y corrientes, famosas por obra y gracia de las cámaras de TV. Desnudarse, ir al baño, enamorarse, pelearse, bañarse, dormir, competir, hacer el amor; todo en público: eso permiten los "reality shows".
En el país, de la mano de una tendencia mundial, estos programas ganan audiencia. Las producciones nacionales incluyen "Conquistadores del Fin del Mundo", "Popstars", el Gran Hermano... De afuera han legado "Survivor", "Operación Triunfo", "The bachelor"...
Piedad Calvache, de 63 años, pertenece al grupo que "odia" esos programas, pero los ve. "Son unos degenerados", dice de los habitantes de la casa del Gran Hermano. "Así somos", asegura el comunicador Francisco Peralta, "nos identificamos con lo que negamos".
Pero Gabriela Parra, de 16 años, no gusta de tanta truculencia. Prefiere las "Popstars"."Me gusta ver cómo es cada una: tranquilas, creídas. En mi curso, siempre hablamos del programa. Es lo mismo que seguir una novela".
Para el público
En el Internet . La expectativa por el El Gran Hermano se puede seguir de cerca en una foro virtual sobre el programa. Insultos y alabanzas a los protagonistas se registran en este espacio.
En el mundo . Los reality shows presentan varios géneros, desde programas de resistencia física (tipo Survivor) hasta concursos de talentos.
Punto de vista
Gino Naranjo / Psicólogo
Los límites entre lo público y lo privado se están reestructurando. Para quienes participan puede tratarse de salir del anonimato. El que ve está pendiente de hasta dónde pueden ellos llegar esos límites. La expectativa no es tanto por lo que digan o lo que hagan, sino por saber hasta dónde están dispuestos a dejarse ver. La relación con el cuerpo está cambiando, al igual que la relación con la mirada del otro. Eso se recoge en estos programas.
Hora GMT: 30/Abril/2003 - 05:00 Fuente: Diario El Comercio Ciudad Quito
