Juan Falconi Puig

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Como el nombre lo indica, lo transnacional es lo que desborda lo nacional y referido a las empresas, tratando de dar una idea clara y sencilla, son las que se proyectan más allá de su país de origen, que generalmente son referidas como nacionales de tal y cual país. Según el DRAE son las "que se extienden a través de varias naciones. Empresa, cultura transnacional". De otro lado y con más precisión, las empresas multinacionales serían las constituidas o provenientes de varias naciones. En un mundo, cada vez más globalizado, las empresas transnacionales y multinacionales se conciben para mercados o sectores de muchos millones de habitantes y aún más, de envergadura mundial como es el caso de la televisión y sus transmisiones vía satélite, del transporte internacional y tantos otros sectores y actividades, que concluyen en el comercio de productos primarios o industrializados.

Desde los años setenta se han dado iniciativas en el marco de las Naciones Unidas y otros entres internacionales sobre códigos de conducta para empresas transnacionales, en los que se contemple reglas a las que deben someterse las operaciones de estas empresas. Y en lo relativo a los Derechos Humanos, ya hay una aprobación de la Sub Comisión para la Promoción y la Protección de esos DDHH de las NU. Se trata, pues, de establecer un marco regulador para las actividades de esas empresas transnacionales y/o multinacionales por la influencia que pueden mantener en las decisiones gubernamentales en los países que operan y, por supuesto, en el de su propia nacionalidad, pues deben existir fácilmente entre 250 y 300 empresas transnacionales, con mayor presupuesto e influencia económica que muchos países y aún que varios en conjunto. Mas, no obstante la importancia mundial de esas empresas, hasta ahora no ha sido posible establecer un marco regulador general y de carácter internacional, para que sus actividades se ajusten a niveles mínimos de respecto de, otros tantos aspectos, como medio ambiente, por ejemplo. No debemos olvidar que en el proceso de producción, comercialización, consumo, particularmente a nivel internacional, así como toda actividad de los agentes económicos, debe haber una consideración primordial sobre el bienestar de las personas, no solo la rentabilidad del capital y los beneficios económicos. Para esto deviene importante considerar que el desarrollo económico no debe ser la meta sino el mecanismo para conseguir el beneficio social. Y a eso debe coadyuvar toda actividad económica para conseguir, finalmente, sociedades solidarias y justas. En esa línea se inscribe la Declaración de la Primera Conferencia Ministerial de Estados Latinoamericanos afectados por intereses transnacionales, llevada a cabo en abril próximo pasado, en la que se plasman varias resoluciones sobre los litigios con las empresas internacionales; sus inversiones; la constitución de un Comité Ejecutivo con la función de desempeñar y ejecutar decisiones de apoyo mutuo, entre otras.