Los gobiernos locales, sin duda, son los que más prestigio han ganado en los últimos años, no solo en Quito y Guayaquil, sino también en ciudades pequeñas como Cotacachi y Otavalo.
Ese prestigio es un justo reconocimiento a las obras que han hecho los alcaldes, como todos los trabajos en el centro histórico de Quito y todas las obras de regeneración urbana emprendidas en Guayaquil, una ciudad que prácticamente fue destruida por la administración bucaramista en los años ochenta.
La marcha del pasado jueves, en respaldo al alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, refleja en gran parte el reconocimiento de la ciudadanía al trabajo realizado desde la Municipalidad.
Y ese trabajo ha sido posible porque los Cabildos consiguieron que sus rentas sean transferidas directamente, sin la tramitología burocrática obligatoria en el Ministerio de Economía, y gracias a la donación que hacían los ciudadanos del 25% de su Impuesto a la Renta.
Es indudable que las preasignaciones, uno de los temas más polémicos de la reforma tributaria, vuelve inflexible al Presupuesto del Estado, porque deja al Gobierno casi sin capacidad de maniobra. Y esa fue una de las razones para que el Fondo Monetario Internacional recomendara su eliminación en varias ocasiones, aunque ningún Gobierno aceptó esa recomendación.
Por eso, resulta por demás extraño que uno de los Gobiernos más críticos de las recetas del FMI haya actuado como si fuera un seguidor de esa política.
Algo parecido ocurrió cuando Economía decidió que los ingresos petroleros sean considerados de capital y no corrientes. Esa fue una tesis puesta en marcha en 2003 por los llamados economistas OCP: ortodoxos, conservadores y prudentes, que estuvo vigente hasta 2005.
Los cierto es que, en el trasfondo de toda la reforma, está un afán de concentrar el poder, porque con el control de las rentas el Gobierno puede ser más flexible con municipios afines a sus tesis, con alcaldes que respeten sus reglas del juego.
El vicepresidente de la Asamblea, Fernando Cordero, dijo el pasado viernes que la ley tributaria, lejos de perjudicar a las municipalidades, ratifica que las transferencias no son tocadas, pues además del 15% existen otras preasignaciones que atraviesan varios textos legales.
Ese fue un intento de calmar las aguas, pero el verdadero efecto de la reforma se verá una vez que entre en vigencia.
No hay duda de que tal vez este año las cosas se mantengan tal como están, al menos en lo que tiene que ver a los ingresos que reciben los Municipios, pero qué ocurrirá si el ambiente se caldea.
Hora GMT: 01/Enero/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
