Quito. 19 ene 97. Angel Tonato Quinga, de 23 años, no lo
pensó dos veces: apenas un policía se acercó para detenerlo
por andar manifestando en contra del Gobierno, sacó su
revólver y disparó a quemarropa. El impacto dio en el pecho.
Angel vaciló un instante, sin saber qué hacer al ver la sangre
Al percatarse de que otros policías se lanzaron en pos de su
captura, Angel corrió hacia los predios de la Universidad,
donde estudiantes secundarios gritaban consignas en contra del
alza del gas y recibían a piedradas a cualquier agente del
orden.
¿Esto es una tradicional agitación del MPD, como calificó el
Gobierno a la ola de protestas callejeras? El analista José
Sánchez Parga opina que la agitación estudiantil siempre
aparece como un síntoma en el que se expresan descontentos,
desesperaciones y furores sociales.
El descontento ha ido creciendo en la proporción que el
Gobierno ha tomado medidas económicas para corregir el déficit
fiscal. Y esas medidas han provocado que los trabajadores se
retiren del Pacto Social y decidan realizar la huelga
nacional.
Si el Pacto Social se derrumba en forma definitiva, ¿a quién
echarle la culpa? Al menos, el ministro del Trabajo, Hugo
Larrea, ha deslindado la responsabilidad del Gobierno. Larrea
asevera que las puertas están abiertas para que los
trabajadores expongan sus inquietudes. Y que las centrales
sindicales fueron las que decidieron no asistir a la reunión
con el presidente Bucaram.
Angel buscaba refugio en las piedras. Se deshizo de su arma en
la carrera y estuvo a punto de entrar a la universidad y
reunirse con sus compañeros. Pero resbaló. En segundos, los
uniformados lo esposaron e introdujeron en una patrulla, ante
el griterío de los muchachos, que se lanzaron para rescatar al
compa prisionero. Una nube de gas lacrimógeno impidió que la
violencia pasara a mayores.
Sí hay culpables
Pero Sánchez Parga sí encuentra un culpable a la ruptura del
Pacto y a la agitación: el mismo Gobierno, su política y su
estilo, generadores de violencia y enfrentamientos.
El Gobierno no solo ha roto el Pacto Social, sino la misma
gobernabilidad, desde el momento en que ha empezado a gobernar
contra el mismo país. Una prueba de ello son las recientes
advertencias de Bucaram, que amenazan con peores resoluciones
si no se aprueba la convertibilidad.
Esas amenazas han exarcerbado el ambiente, muy tenso desde el
alza del gas, del teléfono y de la luz. De ahí el rechazo de
los estudiantes.
Angel proclamaba que no había disparado y que lo soltaran
porque era estudiante universitario. Pero el examen de
parafina que realizaron los médicos comprobó que él era
culpable. Además, no era universitario, sino un individuo
común que se aprovechó de la violencia para disparar a los
"chapas" y sentirse bien, como confesó después. A los
trabajadores del FUT se sumaron los médicos de los hospitales
públicos, los maestros de la UNE, el Frente Popular, los
trabajadores energéticos y los indígenas. Todos juntos irán a
un paro cívico en que medirán su fuerza con la del Gobierno.
Hasta entonces, los empresarios intentarán mediar para hallar
una solución al conflicto.
Y pasarán los días. Vendrán las piedras y los gases
lacrimógenos. Y también pasará la huelga, con sus marchas
reivindicatorias y su represión. Y aumentarán los Angeles
Tonatos, ángeles disfrazados de ciudadanos que dispararán
contra todo aquello que represente su frustración y
desesperanza. (DIARIO HOY) (P. 3-A)
Hora GMT: 19/Enero/1997 - 05:00 Autor: Por Alejandro Ribadeneira
