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Las jubilaciones

Publicado el 08/Enero/2008 | 00:00















En 2006, unas 31 instituciones públicas registraron sus Fondos Complementarios Previsionales en la Superintendencia de Bancos, que manejaban una cifra de más de $551 millones.

De ese total, el 50% corresponde al Fondo del Banco Central, que cobija a 2 500 personas, de las cuales solo 800 son empleados activos, según reveló BLANCO Y NEGRO en la edición de ayer.
El Fondo del Banco Central había sido creado en 1964 por resolución de la Junta Monetaria y tenía como fin dar un cobijo adicional al que ya brindaba el IESS a los empleados del ex emisor.

Lo absurdo es que ese fondo es alimentado en su mayor parte con recursos públicos, en vista de que el empleador es el Banco Central, es decir, el Estado.

Y resulta más absurdo aún si se considera que ni de lejos llega a esa cifra el Fondo que ha logrado acumular el Magisterio, que reúne a más de 100 mil afiliados, el 4 000 % de los beneficiados por el Fondo del Banco Central.

Claro que el Magisterio no recibe ningún aporte de su empleador, del Ministerio de Educación; en cambio, según una resolución de 1992, los empleados del Banco Central podían jubilarse con 20 años de servicio, 45 años de edad y el aporte mensual del 6% de lo que ingresaba al Fondo Complementario, porque el 94% le correspondía entregar al empleador.

Esos requisitos fueron modificados en la administración de Mauricio Yépez, que subió al 12% el aporte de los empleados al Fondo Complementario, al igual que la edad de jubilarse subió de 45 a 55 años.

Pese a que la mayor parte de los recursos, en el caso del Banco Central, son del Estado, no pueden ser auditados por ningún organismo, bajo el argumento de que forman parte de un fondo privado.
Es indudable que los servidores públicos necesitan una jubilación digna para sobrevivir, luego de haber aportado con su trabajo al Estado, y que los fondos complementarios son un mecanismo válido, pero eso no puede llevar a crear distorsiones que indignan, porque han alimentado a una burocracia dorada.

La pensión más alta que paga el IESS a un jubilado es de $795, mientras que un jubilado del Banco Central puede llegar a recibir cerca de $3 000.

Eso debe servir de base para una reflexión sobre los cambios que requiere el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, una institución que ha ido deteriorándose con el paso de los años.

Los Fondos Complementarios son necesarios, pero no pueden ser alimentados con recursos del Estado que luego ni siquiera pueden ser auditados y que solo van a parar a manos de una llamada burocracia dorada.

Hora GMT: 08/Enero/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito

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