El origami inspira la elaboración de arreglos florales, accesorios, joyas, tarjetas, portarretratos y juguetes
Se dice que el arte de plegar papel sin cortarlo ni pegarlo, llamado origami, provoca caricias en las yemas de los dedos que activan las terminaciones nerviosas. Esa energía se transmite a todo el cuerpo.
La tendencia, que en septiembre estará recogida en un libro editado en el país, asegura que construir figuras a través de esta milenaria técnica japonesa se utilizan ambos lóbulos del cerebro provocando el desarrollo de la parte creativa y emocional del ser humano.
En ambos casos, la actividad aporta equilibrio mental, corporal y espiritual. Además, algunos origamistas ecuatorianos encontraron en el plegado de papel una manera de incrementar sus ingresos económicos.
Otros optaron por elaborar productos para la decoración de eventos sociales, adornos para el hogar, juegos para los más pequeños. Otros prefieren las joyas y accesorios de moda.
En cada caso, el proceso es el mismo: se parte de una lámina de papel cuadrado o rectangular. El tamaño depende del doblador y el grosor del papel debe estar entre 80 y 90 gramos.
Luego, el papel se pliega una, dos o mil veces, de acuerdo a la figura que se quiera obtener. Finalmente, si se quiere proteger la forma, se aplica con un pincel una o más capas de resina protectora. Eso le aporta también brillo. Se deja secar por 20 minutos y el producto queda terminado. (CDCE)
Diseñadoras industriales y origamistas al mismo tiempo
Cuatro diseñadoras industriales encontraron una
nuevamanera de explotar el potencial del origami. Se trata de Carla Vizuete, de 22 años; Natalia Ricaurte, de 23; María José Rosero, de 24, y Elsa Cifuentes, de 23, creadoras de la marca de accesorios Baboom. Bajo el lema "Let’s have fun", ("vamos a divertirnos"), la microempresa elabora aretes, collares, colgantes de celular, apliques de vinchas, prendedores y manillas en papel.
El proceso se inicia con una lámina de papel iris de colores brillantes que se pliega varias veces para darle la forma de corazón, estrella, circunferencia u otra figura. Luego, se aplican con un pincel tres capas de resina. Se deja secar a la intemperie por tres horas y se procede a colocar los topos, si se trata de aretes; las cadenas, si se trata de collares y colgantes o los broches si son pulseras. El costo es otro plus de la marca. Se pueden conseguir accesorios desde $1,50. El objetivo es lanzar a finales de año una nueva colección que, igual que la anterior, será presentada a través de cuenta en Facebook y en ferias de diseño en la ciudad.
La marca se creó en febrero.
Zoológico de papel en el primer libro de origami ecuatoriano
Origami, doblando signos es un texto didáctico que presenta diagramas para construir especies de la fauna ecuatoriana.
En el libro hay instrucciones para realizar osos de anteojos, alpacas, papagayos, toros, tiburones, zorros y otros mediante pliegues papel.
Los diseños son creaciones del comunicador y origamista sangolquileño Paúl Espinoza Salazar, de 31 años.
Su objetivo es difundir la técnica en el país y demostrar el potencial que tiene a nivel lúdico, educativo y artístico.
Según Salazar, el libro es pionero en el tema porque ofrece a los aficionados diseños exclusivos made in Ecuador. Uno de ellos es el cóndor andino elaborado por el autor con el que concursó en el Encuentro Internacional de Origamistas de 2010.
El evento, que convocó a miles de participantes, otorgó el quinto lugar a la figura diseñada por el ecuatoriano.
El lanzamiento se realizará el próximo 12 de septiembre. La cita es en Centro Cultural Metropolitano, a las 17:00. El libro tiene un costo de $13.
El paso del tiempo no se llevará la belleza de estas flores
Un lirio fue la primera figura que Santiago Ponce realizó con la técnica del origami. En esa época cursaba sexto año en el colegio Montúfar, y un amigo japonés llamado Takao le enseñó el arte del plegado.
Desde entonces la actividad captó su atención y, actualmente, se ha convertido en una fuente de ingresos adicional para él y su esposa, Verónica Echegaray.
Ambos son comunicadores sociales pero, debido a su gusto por el origami, constituyeron la microempresa Kawaii, que elabora buqués de rosas, girasoles, margaritas; tarjetas, juguetes y portarretratos de papel doblado.
Los más pedidos son arreglos florales para matrimonios y bautizos. El precio de un ramo de rosas está entre $15 y $45. Cada rosa se realiza en 20 minutos y requiere de 50 pliegues, y una recina protectora para volverla resistente al agua y los movimientos.
El costo de las artesanías depende de la cantidad y el gramaje del papel empleado y al tiempo que demande el producto. Cada artículo se elabora bajo pedido, porque la demanda es muy baja para intentar producir en masa.
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