Claudio Mena Villamar
cmena@hoy.com.ec
Qué pocas satisfacciones se advierten o recibimos de las reuniones de presidentes americanos que llamamos cumbres, en las que se vuelven a repetir hechos, puntos de vista y opiniones que anteriormente habían sido debatidos. Sobre la cumbre convocada por Colombia, para no perder la costumbre, se suscitó cierta inconformidad especialmente en el campo diplomático porque el presidente ecuatoriano Correa anunció y finalmente decidió que no estaría presente en esa reunión que le correspondió hacerla y presidirla al presidente colombiano Santos.
Sobre la iniciativa presidencial de no asistir a esta reunión de países americanos, donde estuvo incluido Estados Unidos y excluida Cuba, cabe hacer algunas reflexiones pues es un acto que tiene un significado político, que no debe ser interpretado en forma muy simple. Erróneamente podría considerarse la inasistencia de un presidente como una manera de repudiar y de darse cierta importancia ante la comunidad internacional americana. Contrariamente, la inasistencia del presidente ecuatoriano, sustentada y explicada, no puede ser interpretada como un acto de esta naturaleza, juzgándolo en el campo internacional como una actitud de prepotencia. En el pasado, y analizando las reuniones de la OEA, estas han tenido una larga historia, y no ha sido muy fecundo el fruto que de estas conferencias regionales se ha obtenido. Además, en la OEA, fue recibida Cuba y se constituyó en una de las primeras naciones que ingresaron en el organismo interamericano, para luego ser expulsada por motivos políticos. No se puede argumentar en el campo del Derecho internacional que una nación interamericana sea excluida de organismos internacionales por razones ideológicas o políticas. La OEA tiene que transformarse y recibir en su seno a las naciones iberoamericanas que están en hemisferio y aún no han ingresado.
El actual problema que sufre Argentina debe despertar la solidaridad de nuestros países latinoamericanos. He leído que el presidente de España, Mariano Rajoy ha advertido que su homóloga argentina, la presidenta Cristina Fernández, por su decisión de expropiación de la parte española de la empresa (YPF) "puede hacer daño al conjunto de Latinoamérica". Esta amenaza no cabe en el campo internacional, sino en el terreno del autoritarismo. No podemos aceptarla. Según un dato de prensa, hace menos de un año la presidenta Cristina Fernández anunció el descubrimiento de petróleo y gas y afirmó "que son reservas probadas en "Vaca Muerta", pero en mayo se descubrió una formación descubierta el año pasado ha dado la gran sorpresa.
En todo caso, el proceso de expropiación lo ha iniciado personalmente la presidenta Kirchner, con argumentos favorables, pues entre otras cosas, se reprochó a la firma Repsol-YPF haber reducido 30% a 35% en la producción de crudo en los últimos años y más de 40% de gas, situación que forzó a la Argentina a aumentar más de $9 000 millones las importaciones de hidrocarburos.
Autor: Claudio Mena - cmena@hoy.com.ec Ciudad Quito






