Por Simón Espinosa Cordero
Querida Lulú: Me escribes que estuviste en Guayaquil el pasado domingo 14 de septiembre para ver el "Clásico", y que por la mañana asististe a una de las misas campales promovidas por la Arquidiócesis. Dichosa tú que tuviste la dicha de ser una de las 100 mil personas que recibieron la sagrada eucaristía.
Solo mencionas el "Clásico" y no me cuentas cómo jugó el quiteño Pablo Palacios del Barcelona. Este joven me está interesando por sus dotes de goleador. Probablemente habría metido un gol con la Selección en el juego contra Bolivia; pero los volantes no le pararon mucha bola, según me dicen quienes estuvieron en el estadio. Sobre este punto debe trabajar el director técnico de la "Tricolor", señor Sixto Vizuete, porque Palacios será indispensable para que Ecuador vaya al repechaje.
Lo de la misa campal no me interesa nada. Me dicen que allí estuvieron muy devotos algunos de los que podían haber tenido responsabilidad en el feriado bancario y en el naufragio de nuestra canoa financiera a fines de siglo pasado. Me dicen que también estuvieron allí devotos quienes negociaron el canje de los bonos Brayde, y quienes están investigados por la Comisión de la Verdad sobre muertos, desaparecidos y torturados en los años 1984 a 1988 y 1988 a 1990. Pero esto es ya maldad de la gente, mi querida Lulú. Acuérdate del Evangelio de San Lucas y de la parábola del Hijo Pródigo. Más gozo habrá en el cielo por un pecador que se arrepienta que no por 99 justos que no necesitan perdón. Además, la moral privada y la ética pública caminan por senderos no paralelos pero casi casi tales.
Y aquí, mi querida Lulú, es donde las ideas claras y distintas se vuelven confusas.
En la vida política de los Estados modernos se puede afirmar como axioma que la moral de los individuos, de las iglesias y de cualquier asociación no debe ser impuesta a las decisiones del Estado, cuya finalidad es velar por el bien de la República y el bien común de los ciudadanos. De lo contrario, tendríamos Estados confesionales que privilegiarían a un grupo por encima de otro. Lo vemos, querida Lulú, en el mundo de mayorías musulmanas.
Imponer los principios religiosos de los libros sagrados a la legislación del Estado es peligroso.
Aunque el proyecto de Constitución defienda y no defienda la vida desde la concepción, la Iglesia Católica no tiene el privilegio de imponer su punto de vista. El Estado debe velar por todos con la despenalización del aborto, claramente delimitada por supuesto, en bien de tanta mujer ecuatoriana que lo practica en condiciones deplorables. La doctrina de la Iglesia es digna de respeto, pero que haya persona humana desde el momento de la concepción es discutible. Esto no cuadra ni con la ciencia ni con la doctrina del propio Santo Tomás de Aquino.
En fin, querida Lulú, no nos conviene ni un Estado fascista de izquierda ni uno de derecha confesional. Gracias a la Pacha Mama no parece haber peligro aquí ni de lo uno ni de lo otro. Habrá que preguntar al Instituto Nacional de Meteorología si el vientecillo que sopla sobre el río Guayas proviene o no de la España de la décadas de 1940 a los setenta. Adiós, querida Lulú, no pierdas la cabeza.
simeco@hoy.com.ec
Hora GMT: 18/Septiembre/2008 - 05:07

18/Septiembre/2008 a las 09:57
Querido maestro, yo tambien como ex-jesuitico me deleito de la lectura de sus sabias columnas semanales. Quiza tambien la gente lea la parabola del Sembrador... Hace falta mucha -machera- como dicen los colombianos para cambiar a las personas y por ende a la Patria.
Desde Washington, DC, Maria Teresa de la Torre y yo, su humilde lector le enviamos saludos.
Gustavo Adolfo Galarraga
18/Septiembre/2008 a las 10:08
Bien dicen que no hay peor cuña que la del mismo palo. Por eso los izquierdistas mas peligrosos son los sacerdotes ranclados, porque manejan los conceptos a su conveniencia. No es discutible que el embrion humano lo es desde la fusión de un espermatozoide y un ovulo en el vientre de una mujer. No es de perro, ni de gato, es de ser humano y como tal debe ser respetado. De otra forma, tambien podriamos juzgar a los vivos que nunca cristalizaron algun avance en su vida y darles el vire porque son abortados intelectualmente o vocacionalmente.
18/Septiembre/2008 a las 12:31
Tomanod un latinajo que bien debe conocer el editorialista, que tal si mutando mutandis (perdón si me equivoco) ponemos su frase de:
"la despenalización del aborto, claramente delimitada por supuesto, en bien de tanta mujer ecuatoriana que lo practica en condiciones deplorables.
la ponemos como:"
"la despenalización del asesinato, claramente delimitada por supuesto, en bien de tanto asaltante ecuatoriano que lo practica en condiciones deplorables."
La única mutación es la de la edad de la víctima. Y queda acorde con la despenalización del tráfico de drogas "en bien de tanta mula que lo practica en condiciones deplorables"
18/Septiembre/2008 a las 13:11
Que agradable es leerlo..
18/Septiembre/2008 a las 18:50
Estimado Simon, dejeme felicitarlo, leo sus articulos muchos tiempo atras, y me gusta su forma de escribir, su ironía. Y cuanta razón tiene en este articulo, pero lamentablemente los clerigos de este país siempre han estado cerca de la derecha que tanto mal ha hecho a este país.
Ojalá Correa se ilumine, y con el triunfo del si, deje la campaña y se dedique a gobernar y cuanto necesitamos un presidente inteligente, estadista y de buenas intenciones. Ojala.
Saludos
18/Septiembre/2008 a las 23:15
Con todo respeto le recuerdo que usted y todos los hombres y mujeres que habitamos este planeta, antes de ser personas humanas fuimos embriones y fetos y si nuestras madres se hubiesen practicado un aborto no existiriamos. No sé si usted tiene hijos y nietos, ellos tambien fueron embriones y fetos y tuvieron derecho de vivir.