Por Marlon Puertas
En Guayaquil, por estos días se comenta con cierta gracia que ya no existen dudas respecto a que las mujeres son más inteligentes que los hombres. Los exponentes del tema ponen como prueba contundente que el pasado domingo más mujeres votaron por el No que los hombres. A mí me parece injusto que un asunto de tanta trascendencia sea reducido a una votación, y más todavía cuando se deduce de esta interpretación, que el resto de mujeres que apoyaron a Correa en el resto del país no son tan inteligentes como sí lo son las guayaquileñas.
Dejando a un lado el fenómeno de las adhesiones a Correa, mi definición es que siempre las mujeres han sido, son y serán más listas que nosotros. Sin importar de dónde vengan, en dónde vivan y hacia dónde vayan. Y que sencillamente no dominan el mundo porque los hombres nos hemos encargado a través de los siglos de impedirlo sistemáticamente. Muchas veces por medio de armas no tan limpias. En numerosas ocasiones recurriendo a la violencia. Casi siempre arrinconando sus capacidades y no pocas veces anulando sus talentos.
La guerra injusta y fría de géneros que esto ha representado no se resuelve en las constituciones, que se limitan a reivindicar derechos y a ignorar realidades, que de tanto repetirse se convierten en normales. En el tema del aborto, por ejemplo, de lo mucho que se discutió, poco se planteó respecto a la responsabilidad que sobre el asunto tenemos los hombres, prestos o a lavarnos las manos o a resolver el imprevisto poniendo billetes que compren a los médicos ansiosos de resolver metidas de pata.
Pero de lo vivido a lo presente hay esperanzas ciertas. Me complace ver a mujeres adoptando posiciones frontales, fuertes, hasta radicales. Ponen su cara, su nombre y alzan la voz renunciando a la comodidad de no entrar en polémicas. Lo hacen y defienden lo que creen, sin importarles que a la larga terminen calificadas. De lo que sea, pero calificadas. Feministas, lesbianas, resentidas, ambiciosas, mojigatas, gobiernistas. No les huyen a las pugnas. Tampoco a los descalificativos. Responden. Atacan. Y a la larga se hacen su espacio y forjan lo que con el tiempo puede -y debe- desencadenar en nuevos liderazgos. Qué falta que nos hace un liderazgo femenino. Tal vez hasta el propio Rafael Correa sin darse cuenta lo está germinando con su estilo. Tal vez cuando se canse de tener tanto poder, el escenario esté listo para recibir ya no a alguien con faldas, pero sí con su pantalón bien puesto dispuesta a trazar su propia historia. Los EEUU lo viven. Ya estuvo cerca Hillary. Ahora está de moda Sarah Palin, de quien
los analistas están pendientes de su próximo error, para elevarlo a la máxima potencia. No hay sorpresas, ese es el camino, lleno de novatadas cuando alguien quiere imponer su propia marca y no ser una copia barata del cacique que solo delega su espacio, pero se mantiene a la sombra. Eso ha ocurrido en nuestro país y por eso les ha ido mal a las mujeres que pusieron sus nombres en las papeletas. Porque adoptaron poses ajenas y poco les faltó para probarse guayaberas. Ahora son tiempos de revolución, hay que aprovecharlos.
mpuertas@hoy.com.ec
Hora GMT: 04/Octubre/2008 - 05:08

04/Octubre/2008 a las 16:19
LA PRUEBA CONTUNDENTE QUE COMENTA EL SEÑOR ARTICULISTA, EN EL SENTIDO DE QUE MÁS MUJERES QUE HOMBRE VOTARON POR EL NO, SE DESVANECE POR SI SOLA, SI PENSAMOS QUE EN EL ECUADOR HAY MAS MUJERES QUE HOMBRES, ENTONCES, POR SIMPLE MATEMÁTICA, MÁS MUJERES QUE HOMBRES VOTARON POR EL SI.
04/Octubre/2008 a las 23:50
Marco desde Quito tiene su criterio.
Pero quienes tuvieron los documentos en sus manos durante los escrutinios en el Tribunal electoral de la Provincia del Guayas comprobaron que la votación en las urnas de las mujeres duplicó al - NO - de los votos en las urnas de los hombres.
Yo no creo que sea por la inteligencia, pero si por lo meticulosa que son las mujeres en el manejo de los recursos... Es que ir al supermercado y cada vez llevar menos fundas con más dinero, causa molestias que ELLAS SOLO LO PUEDEN RECLAMAR EN LAS URNAS.
Ver a un presidente que se comporta "INADECUADAMENTE" para no utilizar la palabra correcta en lo que respecta a la compostura y eso ELLAS SOLO SE LO PUEDEN CASTIGAR EN LAS URNAS.
La mentira es algo que las mujeres rechazan, pero sobre todo que se haya ensañado 20 meses con Guayaquil y finalmente la blasfemia es algo que la mujeres no perdonan y eso ELLAS SOLO SE LO PUEDEN CASTIGAR EN LA URNAS.
El mal comportamiento del presidente solo se manifestó siempre contra Guayaquil y al principio del gobierno contra "EL AEROPUERTO DE QUITO". Desconozco si en otras ciudades se dio ese voto curioso que contradice a la tendencia de las mujeres a VOTAR POR LOS CANDIDATOS - SOLO POR SER GUAPOS – y me alegro que le hayan provocado uno de los tubos bajos al “TODO TERRENO” de la más grande chequera del país.
Y QUEDO DISFRUTANDO EL MEJOR RECLAMO EN LAS URNAS DE TODOS LOS TIEMPOS