Las lecciones que dejó el Tungurahua en julio y agosto de 2006 cuando murieron seis personas por su decisión de negarse a dejar sus viviendas, tierras y animales, permitieron el martes una salida sin alarmas ni temores ante la inminente erupción del volcán, que retomó actividad desde noviembre pasado.
En efecto, a las 22:00 del martes, cuando el feriado de carnaval culminaba, el volcán emitió fuertes sonidos que anticiparon lo que los voceros del Instituto Geofísico de la Politécnica Nacional pronosticaron en enero pasado: la reactivación del Tungurahua.
Dos horas después de que unos 2 000 campesinos de las provincias de Chimborazo y Tungurahua dejaron sus casas, el coloso expulsó lava, rocas y una columna de ceniza de 10 km de altura. Se mantuvo en actividad todo el miércoles y todavía habrá que esperar unas horas más, para evaluar su comportamiento y desechar cualquier situación de riesgo para los habitantes de esa zona.
En 2006, cuando el Tungurahua tuvo una actividad similar a la actual, los pobladores se negaron a evacuar. Esa actitud provocó la muerte de seis personas y unos 6 500 campesinos se quedaron sin vivienda. Tras esa situación, las autoridades civiles implementaron y difundieron programas de evacuación para que, ante una erupción, los pobladores supieran cómo actuar.
La evacuación del martes contó con el respaldo de miembros del Ejército y la Policía Nacional, que de manera organizada facilitaron la salida de los damnificados y su posterior alojamiento en los albergues, situados en la provincia del Tungurahua.
Sin embargo, en los albergues no existe el suficiente respaldo logístico para superar la contingencia. Faltan frazadas y comida. La situación puede empeorar, si la actividad del volcán provoca nuevas evacuaciones.
Los alertas tempranas también se mantienen en otras poblaciones de la provincia del Tungurahua, pues no se descarta que piedras o ceniza caigan sobre sus caseríos.
Pero la actividad del Tungurahua no es aislada. El 2 de enero pasado, el Llaima, ubicado a 700 km al sur de Santiago y cerca de la frontera con la Argentina, entró en actividad. Este coloso es considerado uno de los más activos de Chile, donde existen más de 2 000 volcanes.
El 18 de enero, en cambio, el Galeras despertó y 2 500 personas fueron evacuadas a tiempo, lo que impidió cualquier desgracia personal.
Con una permanente actividad volcánica en el continente, las alertas deben mantenerse en el país.
Hora GMT: 07/Febrero/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad QUITO
