La presidenta de la Argentina denunció un trato a las embajadas extranjeras peor que en la dictadura de Augusto Pinochet

Tegucigalpa. La tensión se mantuvo ayer en Honduras a pesar de que tanto el presidente de facto Roberto Micheletti, como el derrocado Manuel Zelaya, mostraron su disposición a dialogar con ciertas condiciones. Esto mientras la Policía confirmó la muerte de una persona durante los disturbios en Tegucigalpa.
Micheletti manifestó que está abierto a conversar con Zelaya, quien está refugiado en la Embajada del Brasil, siempre y cuando reconozca las elecciones presidenciales previstas para el 29 de noviembre próximo. Y advirtió que esto no implicará el regreso a la presidencia del mandatario expulsado el 28 de junio pasado.
Zelaya respondió que la propuesta es una manipulación. Pero luego reconoció que su llegada intempestiva a Honduras tenía como objetivo dialogar personalmente con el gobernante de facto y con los grupos políticos y económicos del país centroamericano.
El derrocado mandatario, llamado "Mel" por sus amigos, también acusó a los golpistas de haber diseñado un plan para invadir la legación diplomática brasileña, asesinarlo y luego decir al mundo que se suicidó por desesperación. Aclaró a sus seguidores, por si acaso, que está sano y que no tiene intenciones de quitarse la vida.
Mientras tanto, efectivos militares y policías mantuvieron cercada la embajada brasileña y ejercieron presión contra los zelayistas que intentaban acercarse violentamente para respaldar a su líder.
Micheletti decidió congelar por siete horas el toque de queda, que regía desde el lunes pasado, para que las familias puedan abastecerse de víveres.
Los 7,4 millones de hondureños no desaprovecharon esta oportunidad para salir a las calles. Algunos salieron a pasear con sus hijos, otros a protestar y la mayoría abarrotó los supermercados, gasolineras y bancos.
Sin embargo, esta oportunidad fue aprovechada por hordas violentas que saquearon dos supermercados, un almacén de electrodomésticos en Tegucigalpa y varias tiendas de barrio en diferentes ciudades. Además, se dieron modo para destruir los cajeros automáticos para apoderarse del dinero.
La gente también aprovechó estas pocas horas fuera de casa para intercambiar ideas sobre la actual situación. Mientras algunos calificaron como "terco" a Micheletti por aferrarse al poder, otros lamentaron el retorno de Zelaya al país "que ya había recuperado la normalidad".
En lo que todos coincidieron es que si la situación no mejora esta semana. Honduras estaría a punto de soportar una guerra civil.
Los empresarios informaron que tenían reservas de productos básicos para las próximas dos semanas. El Gobierno tiene combustible para un mes.
víctima mortal. Mientras, la Policía hondureña confirmó la muerte de por impactos de bala de Francisco Alvarado de 65 años, quien según sus familiares salió a comprar una bebida a la tienda y quedó atrapado entre los zelayistas y los militares, extraoficialmente grupos afines a Zelaya aseguraron que el número de víctimas mortales, desde el lunes y hasta el cierre de este edición, asciende a seis. (EFE-AFP)
Políticos brasileños critican la 'injerencia' del presidente Lula
Brasilia. La presencia de Manuel Zelaya en la Embajada del Brasil en Tegucigalpa ha generado polémica en la esfera política brasileña, cuya oposición habla de una "injerencia en asuntos internos" por parte del mandatario Luiz Inácio Lula da Silva.
El opositor Partido Popular Socialista (PPS) pidió al Régimen, en un comunicado, que aclare como llegó Zelaya hasta la sede diplomática y explique las condiciones de su permanencia, pues "como no se trata de un asilo, parece haber una participación de la diplomacia brasileña en una acción clandestina y en una clara injerencia en asuntos internos de otro país".
El presidente del PPS, Roberto Freire, añadió que este hecho refleja una señal de que el Gobierno empieza a actuar dentro de un modelo que siempre ha condenado, en referencia a los EEUU con las operaciones de la CIA (Central de Inteligencia).
Freire lamentó que Zelaya haya convertido a la Embajada en "un fortín" desde el que arenga a sus seguidores, contrariando las normas del asilo y la diplomacia, e inmiscuyendo al Brasil en un asunto interno de Honduras.
Por su parte, el senador demócrata José Maia señaló que Lula ha metido al país en una "confusión innecesaria" y lo acusó de entrar en "este juego para quedar bien con el presidente venezolano Hugo Chávez"
Mientras, la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado brasileño aprobó ayer el envío de una nota de "protesta y censura" al Gobierno hondureño de facto por el cerco militar y policial impuesto a la delegación diplomática brasileña en el país centroamericano. (EFE-AFP)





