Por César Ricaurte
Crítico de TV
Domingo de videntes en una emisora de radio que nunca será suspendida por emitir informaciones que pueden causar conmoción social. No digo más. "Veo que pronto habrá un sismo muy grande en el Ecuador", dice ante la bola de cristal, las cartas o lo que haya tenido por delante.
El locutor no hace más que atizar el fuego: Haití. Puerto Príncipe. Destrucción, todo se entremezcla indistintamente. La irresponsabilidad de quien está detrás del micrófono es escalofriante. Sin embargo, la adivina de esta escena radial ha hecho lo que hacen siempre los charlatanes: decir una generalidad que en algún momento se va a cumplir.
El que se vaya a producir un sismo en algún momento en el territorio ecuatoriano es algo casi obvio, así que, sensacionalistas e irresponsables, absténganse y no traten de asustarnos con cuentos viejos. El asunto realmente importante es qué tan preparados estamos para afrontar los efectos de los fenómenos naturales.
Si alguna lección nos deja la tragedia haitiana es el de que la catástrofe no la causa la naturaleza, sino el hombre. The New York Times comparaba: un sismo de las mismas características del que devastó Haití se produjo hace pocos años en California y dejó 36 muertos. En el país caribeño, fueron 100 mil víctimas mortales. ¿Qué nos dice el dato? Exacto: si un país, una ciudad, una sociedad están preparados para afrontar los efectos de fenómenos naturales, los daños se minimizan.
Noticieros y programas periodísticos no deben únicamente recordarnos los informes científicos que señalan el riesgo de un sismo en el Ecuador. Lo más importante, el verdadero trabajo periodístico, es saber qué tan preparadas están nuestras ciudades para afrontar los riesgos. Eso es lo verdaderamente importante. Los adivinos no sirven para nada más que animar alicaídos programas en radios que nunca serán sancionadas por difundir rumores falsos. No digo más.
Hora GMT: 24/Enero/2010 - 05:03











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