Por Juan Carlos Moya
Objetivo: contar la cotidianidad y que la pueda leer la gente como espejo lúcido y transparente de su inexplicable existencia. Este presupuesto narrativo se ve amenazado por algunas taras: el prejuicio, el conservadurismo, el estereotipo, la búsqueda de una verdad única y que se corresponda con un único credo
"Si no me ha pasado, no existe", parece ser la frase de quienes no quieren descubrir otros universos. Para ellos, para los que ya tienen su mundo y su cerebro limitado con alambre de púas, la experimentación asusta, las perspectivas ajenas molestan, la diferencia produce paradojas, contradicciones
La Programación Neurolingüística (PNL) es una disciplina valiosa para descubrir que nuestras creencias son tan limitadas como la uña del pulgar. "El mapa no es el territorio" es un paradigma fundamental de la PNL. Más allá de nosotros mismos está el alfa, el infinito, las creencias de los otros habitantes del planeta, nuestros vecinos.
En este momento me ha entrado ganas de poner una canción de Lipps Inc., llamada "Funkytown" y servirme un martini seco. Subo el volumen. Esta digresión tan solo es "mí" estructura. De antemano, gracias a la PNL, sé que no tenemos que coincidir. Ese es nuestro deber: diferenciarnos, siempre.
Ciorán detestaba la búsqueda de la verdad (¿una ansiedad de Occidente?). A mí parecer mientras la cotidianidad de la gente se parezca más en sus formas y maneras, más decadencia y falta de ingenio se vislumbra. Pierde el mundo, entonces, esa esquina ambigua. Y la cotidianidad ya no es dialéctica, entonces el mundo es una miserable rutina lógica carente de polisemia.
"El simulacro no es lo que oculta la verdad. Es la verdad la que oculta que no hay verdad. El simulacro es verdadero", dijo Baudrillard.
Uno. La vida diaria no son las masas de gente. La prensa confunde masas con realidad. Masas con tendencia. Masas con autoridad de verdad.
Dos. Queremos hablar de cotidianidad, de vida diaria, entonces: antes que las masas, ¡el individuo y su memoria!, las galerías de espejos, los imaginarios y subjetividades que filtran la vida, el antihéroe, el outsider, la excepción
Tres. De los rebaños nace el fundamentalismo. El prejuicio germina con nuestros credos arraigados. Por ellos somos gregarios y buscamos pares, orar entre los que se parecen a nosotros.
Cuatro. Cuando queremos narrar nuestra experiencia vital, esta ha cambiado inevitablemente, ha mutado en lenguaje. Palabras que tan solo son representaciones, espejos. Por ello, la metáfora es una dulce manera de simbolizar el significado.
Cinco. Nuestros vecinos son los idóneos espejos que alcanzan a descubrirnos. Pregúntese usted mismo, ahora, cómo lo ve su subalterno, su ex amante, o su enemigo de turno
Seis. Periodismo de cotidianidad, ¿buscar la verdad o la diferencia? ¿Perseguir a las masas y sus prejuicios? La coyuntura según el periodismo, a ratos, no es más que una pobre vuelta por la cuadra del barrio.
jcmoya@hoy.com.ec
Hora GMT: 21/Enero/2009 - 05:05
