Peter Linder*
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A pesar de sus logros históricos, el reto actual de la Unión Europea es enorme, en términos de demografía, la gestión de la globalización, cambio climático, crisis de la deuda pública y una crisis de liquidez de la banca privada. Ésta crisis, requiere respuestas concretas y una clara estrategia.
En estos tiempos se debe reconocer que la integración no es el problema, sino una Europa unida es la solución, asegura Guido Westerwelle, ministro de Relaciones Exteriores de Alemania. Ningún Estado sería capaz de resolver la crisis actual solo. La Canciller alemana Angela Merkel sigue defendiendo su postura frente a esta crisis: una Europa de las diversas velocidades no es deseable como respuesta a los desafíos actuales. Los países de la UE deberían gestionar una integración mayor, en todos los niveles, sin dejar de lado los Estados en dificultades, como lo es el caso de Grecia o de España, Portugal, Irlanda e Italia. Alemania como mayor contribuyente individual de las medidas de rescate ha expresado su apoyo para Grecia y sigue reiterando su deseo de que permanezca en la Eurozona. Pero no a cualquier precio. La solidaridad no es una vía unidireccional: Grecia a cambio tiene que garantizar el cumplimiento de las reformas y de las duras condiciones del plan de rescate del país.
La UE ha pasado varias crisis en su historia, desde el estanceamiento de los setenta hasta las crisis institucionales, pero siempre encontró respuestas a través de la mayor integración y, al final, ha salido reforzada de ellas. Hoy vuelve a ser necesario un núcleo duro de Estados para impulsar el proceso de integración, respondiendo a la globalización con más integración. Alemania, llevando a cabo sus propios ajustes con un plan de austeridad a fin de reducir el déficit alrededor del 3% en 2013 y como economía líder en la zona, está asumiendo su responsabilidad como un motor de la UE. El reto es superar el declive norte-sur en Europa, manteniendo el enfoque de un estado social incluyente, mejorar la regulación de los mercados financieros, combinar medidas de austeridad con el control de las finanzas públicas, con reformas estructurales de plazo corto, mediano y largo, tanto a nivel europeo como nacional. Todo esto sin dejar de lado la competitividad y medidas para estimular el crecimiento económico, mediante la profundización del mercado interior. Reducir la deuda soberana creando estabilidad, por un lado, y estimular la competitividad para impulsar el crecimiento y el empleo, por el otro, son dos caras indispensables de la misma moneda, aseguró la Canciller alemana tras la cumbre informal europea el pasado 24 de mayo.
La cumbre ha mostrado algunas divisiones dentro de la UE en cuanto a los Eurobonds. Sin embargo se han sentado las bases del Consejo Europeo de junio, abriendo la puerta para que el Pacto de Disciplina Fiscal, cuyo objetivo es establecer un freno de deudas y que está en el proceso de ratificación, sea complementado por un paquete de crecimiento. Estamos en buen camino: la coordinación de políticas económicas, monetarias y fiscales, los fondos de rescate, las ayudas a los países rescatados, la participación del sector privado y las compras de deuda son avances importantes siempre en la misma dirección: más integración.
*Embajador de la República Alemana en el Ecuador
Ciudad Quito






