Por César Ricaurte
Crítico de TV
En Guayaquil, la TV tiene una intensidad especial. Eso es evidente en la producción y en el consumo televisivo.
Para comenzar, la mayoría de canales nacionales tiene sus sedes principales en la ciudad portuaria: Ecuavisa, TC Televisión, RTS, Telerama. Incluso, los que podían tener un origen distinto, como Gama TV y Canal Uno, finalmente se han hecho fuertes en esa plaza.
En la producción, es notorio que la TV es un fenómeno cultural sumamente importante. De hecho, la TV se ha convertido en la principal temática con el efecto de una televisión que se mira en el espejo y se autonombra todo el tiempo. Pruebas al canto: el humor de Vivos, pues se basa en las abundantes caricaturizaciones de personajes, presentadores y conductores.
La muy sintonizada telenovela El cholito tenía como eje de la historia a un canal de televisión y a quienes trabajaban en él.
Lo mismo sucederá con el anunciado estreno de El exitoso Licenciado Cardoso, de Ecuavisa. ¿Y qué decir de los programas de farándula en los que se habla de la vida, milagros, pecados, juicios y etc., de los rostros televisivos más famosos o con más ganas de figurar?
La vivencia del guayaquileño en torno a la TV tiene un tono muy especial. Recordemos el verdadero fenómeno cultural y comercial en el que se convirtió El cholito, el que dio origen a tonos de teléfono, éxitos radiales, mercancía de todo tipo. Los famosos de la tele solo se pueden considerar famosos de verdad si conquistan el interés y el corazón del televidente guayaquileño.
¿Cuál es la razón para esa estrecha y profunda relación entre televisión y público guayaquileño? Esa es una pregunta muy interesante como para que académicos y estudiosos la contesten. Lo que sí está claro es que, en esta relación, Guayaquil es de muchas formas pionera y moderna. Y eso hay que tomarlo muy en cuenta.
Hora GMT: 24/Julio/2009 - 05:02
