Los dirigidos por Reinaldo Rueda vistieron el uniforme oficial de la selección para tomarse la fotografÃa del equipo. Algunos jugadores fueron visitados por sus familiares y amigos
Una larga fila de acceso se formó en la entrada de la Casa de la Selección, en Quito. Muchos periodistas y familiares de los jugadores sorteaban el fuerte sol, buscando refugio bajo árboles y postes.
La fotografÃa oficial de la Tri es un buen pretexto para que los jugadores se reúnan con sus seres queridos. Christian Ibarra vestÃa su uniforme de la PolicÃa Nacional. Llegó como parte del contingente de seguridad del equipo, pero su intención era visitar a su primo y ahijado, Renato Ibarra.
“Vengo a verlo -dijo Christian Ibarra-. Siempre hablamos, nos mandamos correos, pero la distancia nos impide vernos. Recuerdo que Renato jugaba fútbol desde los 10 años. Siempre supe que llegarÃa lejos”.
A las 10:00 ya habÃa personas esperando que la puerta se abra, pues se habÃa informado a los medios de comunicación que el ingreso serÃa a esa hora y que, a las 10:15, la puerta se cerrarÃa para impedir el ingreso de los que siempre llegan atrasados.
Eso no se cumplió. La fila seguÃa creciendo, el sol quemaba cada vez más y la puerta seguÃa cerrada con dos guardias de brazos cruzados que se escondÃan detrás de los barrotes y solo contestaban “espere un momento, señor” a quienes intentaban acelerar el proceso de ingreso.
Finalmente, la puerta principal se abrió. Mientras el guardia empujaba la reja, las personas empezaron a apresurarse hacia el interior de la Casa. Hasta ese momento, hubo una fila.
Eran las 11:00. Se habÃa incumplido en su totalidad el horario preestablecido para la cobertura de la fotografÃa oficial.
El golero Adrián Bone salió del interior de la concentración para abrazar a un viejo amigo. Utilizando el uniforme oficial y los guantes, Bone se tomó un par de minutos para conversar con su amigo y dejarse fotografiar por unos cuantos periodistas.
En el exterior del lobby de la concentración habÃa tres bloques de sillas amarillas, azules y rojas. Se vivieron segundos de tensión cuando los periodistas se arrebataban los mejores lugares para disparar sus cámaras.
De pronto, las puertas de vidrio se abrieron en su totalidad. Retumbó una carcajada de Michael Arroyo, que mantenÃa una plácida y entretenida conversación con Segundo Alejandro Castillo.
Joao Rojas saludaba a la prensa y les pedÃa que fueran breves con las fotografÃas. Enseguida, Alexánder DomÃnguez y Jaime Ayovà salieron abrazados, conversaban, bromeaban y reÃan.
Les tomó poco tiempo a los jugadores de la Tri acomodarse. Los más altos se pusieron de pie, detrás de los demás.
Aún formados para la fotografÃa, no paraban de bromear. Las cámaras apuntaban fijamente, nadie se movÃa. Cuando los tricolores guardaron absoluto silencio, las cámaras iniciaron un nuevo barullo. Los fotógrafos buscaban diferentes ángulos, se empujaban, se atravesaban.
Apenas 20 segundos fueron suficientes. Los convocados contaron al unÃsono “uno, dos, y tres” y se pusieron de pie para volver a ingresar a la concentración, lo más rápido posible.
Fricson Erazo y Cristian Noboa fueron los menos veloces, pues fueron detenidos por un grupo de periodistas a los que les brindaron un par de declaraciones.
Rojas, por su parte, salió por la puerta trasera, pues fue a saludar a un familiar. Cuando quiso volver a entrar, la prensa intentó acorralarlo y él corrió a toda velocidad. Los periodistas lo persiguieron pero logró refugiarse detrás de los ventanales del inmueble.
La Casa de la Selección se ha convertido, además de ser un espacio de entrenamiento, en un lugar de compañerismo para los jugadores. (PAM)
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12/Octubre/2012 a las 07:11
Ojalá ese ánimo y compañerismo salte de la foto a la cancha...
12/Octubre/2012 a las 08:17
Vamos seleccion Chilena a ganar a la seleccion de Ecuador, chi..chi..chi..le..le..le viva Chile.
12/Octubre/2012 a las 12:18
Orgullosos como siempre de nuestro paÃs, vamos a ganar QUE VIVA ECUADOR !!!