En el mundo Católico se inicia la Semana Santa y, con ella, las celebraciones religiosas características de la misma. Las iglesias y plazas quiteñas son sus protagonistas.
Domingo de Ramos
El gran despliegue artístico de tejidos en los ramos es la primera marca distintiva de la Semana Santa quiteña. En la antigüedad, cuando un rey, un gobernador o un héroe entraba triunfante a su localidad, el pueblo lo recibía con palmas, que eran el sinónimo de la victoria y, al entrar en la iglesia, sinónimo del martirio.
Al llegar Jesucristo a Jerusalén, el pueblo lo aclamó como a un rey y una multitud de niños lo recibió con palmas y ramas de olivo, que eran símbolo de la paz. Por esto, en todo el mundo católico se recuerda esta bienvenida con el Domingo de Ramos.
Dado que en Quito existe una larga tradición artesanal, las palmas de ramos, en algún momento, empezaron a ser objeto de tejido con las que se han desarrollado las figuras más diversas.
Entre ellas, se destacan las cruces, canastos, flores, mariposas o lo que se le ocurra al tejedor. En el convento de San Francisco, los ramos se guardan, se secan al sol y luego se queman con el romero bendito para hacer la ceniza con que se marcará a los fieles el año siguiente.
Miércoles Santo
El Arrastre de Caudas es una tradición que solo se lleva a cabo en tres ciudades del mundo: Quito, Lima y Sevilla. Las catedrales, iglesias principales de la diócesis o los territorios que cubren los obispados son el escenario para esta ceremonia.
En Quito, esta se celebra en la Catedral a las 12:00 del Miércoles Santo. El Arrastre de Caudas es una tradición del Imperio Romano, en la que el ejército le rinde un homenaje a un general caído en batalla.
En ese ritual se cubría el cuerpo del general con un manto negro y luego este se deslizaba por sobre todos los soldados. Al pasar el manto sobre toda la tropa, se buscaba traspasar a los soldados el espíritu de fuerza y valentía del general fenecido. La iglesia hace lo propio en honor a Jesús.
Jueves Santo
Este es el día en que se recuerda la Última Cena. La Misa Crismal es oficiada por el Arzobispo. En esta ocasión, se renuevan los compromisos sacerdotales, y se bendicen los óleos y el aceite para el Bautismo y la Confirmación.
Para comprender la importancia de la Misa Crismal hay que recordar lo que sucedió el Jueves Santo. Primero, Jesucristo reunió a sus discípulos y lavó sus pies en signo de humildad.
Luego, se cumple el rito propio de los judíos que era la Cena de Pascua en la que se conmemoraba la salida del pueblo judío de la esclavitud en Egipto.
Allí se comía cordero con salsa blanca y hierbas amargas. La salsa como recuerdo del mortero y de la mezcla que sirvió para unir los ladrillos de Israel, y las hierbas para conmemorar la amargura y esclavitud que vivió el pueblo judío en Egipto.
Se tomaban también dos copas de vino y pan ácimo (sin levadura) pues el pueblo judío, en la apresurada salida de Egipto, no tuvo tiempo para hacer leudar el pan.
Es en la Última Cena donde se produce la Eucaristía o Comunión Santa, que es la parte principal del servicio religioso en la religión católica.
Visita a los Siete Monumentos
La tarde del Jueves Santo se realizan misas en las que se reparte la comunión a los fieles. La tradición es visitar las siete iglesias para recordar los pasos en que Cristo fue ajusticiado.
Las iglesias adornan sus altares con telas, platería. Además, se coloca un tabernáculo, y en su centro el copón con las hostias como recuerdo de que Jesús ha sido tomado preso.
Tras la misa de las seis, mueren las campanas y ya no repicarán más sino hasta el Sábado Santo por la noche, durante la Vigilia Pascual en honor a Cristo.
En el centro histórico, 40 iglesias exhibirán sus mejores galas en la noche del Jueves Santo. La tradición es visitar solo siete monumentos en esta ocasión.
Hora GMT: 29/Marzo/2009 - 05:04
