Criadoras de cuyes aspiran a aumentar el consumo de este producto

La crianza de los cuyes es parte del mundo tradicional andino y su producción se ha dirigido en gran medida al autoconsumo.
Sin embargo, la experiencia de la Asociación de Mujeres Productoras de Cuyes de Cayambe (Aprocuyc) ha demostrado que, con técnicas de bioseguridad, el rendimiento se incrementa y es posible comercializarlo a gran escala.
Un grupo de 60 mujeres de parroquias de Cayambe y Quito se inició en este negocio, y ahora cuentan con una marca propia para la distribución de los animales faenados o preparados, a través de un asadero en esa ciudad. Su mayor apuesta está en el mercado local. (DP)
El cuy es una tradición andina que está en auge
Mujeres criadoras del roedor generan una actividad productiva en Cayambe. Comercializan la carne a través de una marca
'Queremos cambiar esa mentalidad que afirma que el cuy es solamente para las fiestas indígenas o una comida de campo", señaló Francisco Valladares, técnico de la Asociación de Mujeres Criadoras de Cuyes de Cayambe (Aprocuyc), que desde hace diez años se dedica a la crianza, faenamiento y comercialización del tradicional roedor andino.
Cerca de 60 mujeres de las parroquias de Ayora, Cangahua, Otón y Azcasubi del cantón Cayambe y El Quinche, del cantón Quito, se unieron para tecnificar e incrementar la calidad y la cantidad en la producción de cuyes, que ya realizaban de manera ancestral, pero que gracias a la capacitación alcanzó niveles aptos para la comercialización.
Con créditos otorgados por una organización católica, adquirieron los primeros animales y emprendieron en este negocio, que actualmente les deja ganancias mensuales de entre $80 a $200.
"Además de ayudar en nuestras casas, es un trabajo que podemos hacer sin abandonar ni al marido ni a los hijos", dijo, Paola Colcha, criadora de cuyes de la zona de Santa Rosa y secretaria de Aprocuyc.
Un canal propio de distribución
El primer paso se había dado con la adquisición de los cuyes de la línea conocida como Andina. Después vino la capacitación, en la que se instruyó a las socias a eliminar ciertos criterios de crianza tradicionales que restaban productividad a esta actividad. La separación de los animales en grupos de diez hembras y un macho, la elaboración de registros para conocer los partos de cada hembra y el mejoramiento de la calidad de la alimentación son algunos de los nuevos conceptos que fueron introducidos en la asociación.
Una norma de calidad en la que se puso mucho énfasis es la comida que ingieren estos animales, que son herbívoros. Por lo tanto su dieta diaria se basa en un 95% de follaje y un 5% de balanceado. "Así garantizamos el sabor propio del cuy", explicó la criadora Lucía Pérez.
El resultado de estas técnicas se reflejó en una rentabilidad que permite que cada socia entregue un promedio de 600 cuyes anuales al punto comercializador del proyecto de Aprocuyc.
Y tras el incremento de la producción se hacia necesario encontrar un canal de distribución de los cuyes faenados. Y así fue como surgió la marca Antojitos de Cuy, que prepara y vende platos tradicionales elaborados con carne del roedor.
Sin embargo, en el local también es posible adquirir a los animales crudos, para que el consumidor los prepare a su gusto.
Actualmente cuentan con un asadero de cuyes, ubicado en la calle principal de Cayambe, en donde llegan a vender hasta 30 ejemplares asados diariamente. "Aunque en las fiestas de junio y julio tenemos una gran demanda y podemos vender hasta 70 en un día", señaló Colcha.
El incremento de la demanda ha generado un nuevo reto para las mujeres criadoras de cuyes de Cayambe. Acaban de adquirir un terreno en el ingreso a esa ciudad de la provincia de Pichincha, para construir un nuevo restaurante, con instalaciones más amplias y en donde se puedan ofrecer más preparaciones elaboradas con el roedor andino como protagonista. La inversión para este local será de $15 000.
Para enfrentar este retos, las criadoras de cuyes de Cayambe saben que su trabajo se redoblará, ya que en la actualidad su producción, pese a ser amplia, apenas cubre una demanda, cada vez más creciente. Cada criadora está comprometida a entregar al asadero un lote de cinco cuyes por semana. El peso de los animales para el faenamiento debe oscilar entre 800 y 1 200 gramos. Cada productora recibe entre $5 y $6.50, por animal entregado.
"El consumo de cuy está en auge, es como si la gente le hubiera vuelto a coger cariño" indicó Alicia Pinanjota, criadora de la zona de Otón.
La apuesta es por el mercado nacional
"El éxito de Aprocuyc se debe a la tenacidad de las señoras y su disciplina", manifestó Valladares. Y ante estos logros es inevitable preguntarse si la asociación tiene puestos sus ojos en los mercados internacionales.
Y aunque esta asociación no descarta que podría interesarse por vender su producto fuera del país, su objetivo es incrementar el consumo de la carne de cuy en el país. "Se trata de una carne mucho más sana, con mayor porcentaje de proteínas y menor cantidad de grasas", explicó Valladares, quien indicó que la cercanía del cuy a la tradición andina hace mucho más sencilla la comercialización de este producto dentro del Ecuador. "La exportación todavía está verde. Para Europa, se requieren una serie de certificaciones que aún el país no las ha obtenido. Además, en algunos lugares estos animalitos son vistos como mascotas. Por eso es importante abrirse mercado dentro del propio Ecuador", dijo. (DP)
Un trabajo en el que puede colaborar toda la familia
"Nosotros ya criábamos cuyes desde pequeñas, porque nuestras familias han estado acostumbradas a eso. Pero al ser parte de la asociación nos enseñaron a criarles mejor, a no tenerles a todos juntos y en el suelo, a vacunarles y a darles de comer bien. Por eso hemos podido tener bastantes animalitos y ponerles a la venta y así conseguir un ingreso. Este negocio me ha servido para poder educar a mis hijos y ayudar a mantener mi casa. Me siento bien porque es un trabajo en el que colaboran los miembros de la familia", Olga Quishpe, criadora de cuyes
Hora GMT: 09/Diciembre/2008 - 05:10
