Este Gatopardo no es el nombre de la novela de Tomasi de Lampedusa ni de la película de Visconti, protagonizada por Burt Lancaster, Alain Delon y la bella Claudia Cardinale, que nos enloqueció a muchos adolescentes de mi generación. Este otro Gatopardo es el nombre que el grupo de Publicaciones Latinoamericanas dio a su revista impresa en Colombia y dirigida por Rafael Molano. Es un placer leer los artículos, crónicas y reportajes escritos por grandes periodistas de nuestro continente.
El especial del número 62 La coca que derrotó al glifosato por Joshua Davis, me ha llamado particularmente la atención en época de besos y abrazos entre los cancilleres del Ecuador y Colombia, de suspensión temporal de las fumigaciones en la frontera norte, de erradicación manual de los cultivos y de difíciles y arduas negociaciones diplomáticas.
Así reza el lead del artículo: El periodista estadounidense Joshua Davis en este desbordado reportaje, que respira genética, aventuras en una de las zonas más peligrosas de Colombia, narcotráfico, paramilitares, guerrilla, deja al descubierto una variedad de coca resistente al glifosato. Tal parece que los millones y millones de dólares que invierten los Estados Unidos en las fumigaciones de la selva colombiana solo sirven para despoblar de maleza los cultivos de los barones de la droga.
Si esto fuera verdad, otra vez, los abrazos y los discursos, y las fotografías de primera página no serían otra cosa que la representación de una teatralidad espectacular que siempre tuvo la política y que nos hemos acostumbrado a creer que es la realidad de las cosas.
Joshua maneja varias hipótesis. Esta variedad resistente boliviana negra pudo haber sido modificada genéticamente en un laboratorio, como han hecho muchas compañías transnacionales, por ejemplo con la soya. Joshua realizó algunos experimentos básicos de ADN, en el Hotel de La hormiga; sin embargo, tuvo que viajar a Bogotá para confirmar sus sospechas y conclusiones... las muestras fueron estudiadas científicamente con todo el rigor del caso y la conclusión fue sorprendente: la naturaleza y los campesinos lograron producir la supercoca....
Es esta realidad, según Davis, la que ha golpeado la arrogancia tanto del Gobierno norteamericano como de su aliada Colombia y la que ha vuelto menos prepotente a su canciller y ha dado la razón a los campesinos ecuatorianos que muestran a la prensa sus cultivos de yuca y plátano y las llagas en sus cuerpos y las lastimaduras en los de sus niños.
Las fotografías de Stephen Ferry, en el reportaje, son impresionantes. Y como conozco su honradez porque es un viejo amigo, creo que las palabras de un campesino que dan sentido a una de sus fotografías son exactas: La verdad es que la fumigación nos está llevando a cultivar lo único que puede sobrevivir y eso es la boliviana negra... ni banano, ni yuca, ni maíz.
Hora GMT: 11/Diciembre/2005 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito Autor: Por Pepe Laso R.
