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La sensibilidad son los mejores ojos para ver la vida

Publicado el 12/Junio/2008 | 00:00

Nunca antes las golosinas tuvieron un sabor tan delicioso.

María Inés Iza las disfrutaba sigilosa mientras desmenuzaba sensaciones y cataba las palabras que salían de un parlante ubicado en la esquina del salón.

Sentada en la primera butaca de la quinta fila, sacaba el canguil de la bolsa de papel y mordía el sánduche de queso con mortadela. Con el otro brazo, sostenía a su hijo. "Shhhhh, no hagan bulla que se despierta el Alexander", susurró.

María Inés tiene discapacidad visual y aunque otras veces ha ido al cine, confesó emocionada que fue la primera vez que vio y sintió una película.

Ella integra la Asociación Luis Braile, un organismo que asiste a personas ciegas. El pasado martes acudió con sus compañeros a la Escuela Politécnica del Ejército (ESPE), en Sangolquí, en donde escuchó la cinta E.T., un clásico de los años 80.

Su reproducción se realizó a través del sistema Audesc, mecanismo con el cual las personas con deficiencias visuales pueden entender los entornos de una película.

A través de este mecanismo se han adaptado decenas de populares cintas. Las que han tenido más aceptación son El cartero siempre llama dos veces, El cartero y Pablo Neruda, Casablanca, Casper, El club de los poetas muertos, Como agua para chocolate, Cuatro bodas y un funeral, Entrevista con el vampiro, Forrest Gump, entre otras.

"Los fuertes sonidos me hicieron saltar", contó asombrado Kevin Aníbal Guerrero, alumno del colegio Leonardo Ponce.

Para él, una de las mejores escenas fue el aterrizaje del platillo de E.T. y el contacto con Eliot, su amigo terrícola. "En los cines normales hay muchas interrupciones. Escucho las voces, pero a veces no entiendo nada", comentó.

Silvia Quiroz, su compañera de clase, lo apoyó: "La otra vez me fui a ver La Era del Hielo y nunca supe de qué se reía la gente y si preguntas qué pasa, las personas se enojan".

Eso no ocurre con este sistema, ya que una voz de fondo narra los hechos aprovechando los instantes en que los personajes no hablan y no hay ruidos; cuenta lo que hacen los actores, cómo van vestidos, cómo es el paisaje, etc. "Las descripciones son tan precisas que ellos despiertan la imaginación. Son muy sensibles y eso reemplaza a sus ojos", explicó Luis Cueva, encargado de la Sección No Videntes de la ESPE.

De la misma forma que leemos un libro y nos imaginamos un personaje de diferente forma que los otros, ellos también lo hicieron. Quien haya visto la película, recuerda la imagen concebida por su director, Steven Spielberg: un pequeño marciano con piel holgada y arrugada, brazos largos y enormes ojos tiernos. Pero ellos no. "Es un muñeco grande con cabeza pequeña y muy amoroso", describió entusiasmada Daniela Soto (7 años), quien estudia en la Escuela Acros, ubicada en San Rafael.

Pero Jorge Eduardo Dávalos (15 años), alumno de la Escuela de Ciegos de Chimborazo, lo definió a su manera: "Es pequeñito, blanco, miedoso y de cara bonita…". (GCA)

Hora GMT: 12/Junio/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito Autor: Por Gabriela Castillo Albuja

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