El estudiante de mecánica de la Universidad San Francisco de Quito, Andrés Escobar, de 21 años, gasta $120 al mes en ropa de marca, él forma parte del grupo de personas entre 15 y 25 años que están en la mira de las empresas que importan artículos de casas de moda europeas y estadounidenses y que se han concentrado en un mercado que cada vez crece más.
Según la firma de investigación Pulso Ecuador, los hogares ecuatorianos invierten $35,7 millones al mes en la compra de vestuario (sin incluir zapatos), la mayor parte de ese dinero es gastada por los jóvenes de las 15 principales ciudades del país.
En ese segmento, dice Pulso Ecuador, las marcas de ropa más populares son las italianas Diesel, Americanino y Chevignon y la española Mango.
Las tres primeras enfocan sus ventas y diseños a los jóvenes entre 15 y 25 años. Mientras que Mango cubre un rango de edades de 15 a 55 años.
Para llegar hasta su grupo objetivo, Diesel, que lleva 10 años en el Ecuador, auspicia el programa de televisión La Kombi, que se ha convertido en un referente para los jóvenes.
"Seguimos siendo la marca de ropa más usada y la primera en el Ecuador", dice Andrés Ruiz, subgerente de la empresa en el país.
Ruiz agrega que el fuerte de Diesel " son los jeans y las camisetas". Un pantalón tiene un costo superior a los $100 y las camisetas no se venden por menos de $35.
Ruiz admite que sus productos son costosos, pero dice que a cambio ofrecen una imagen de una forma de vida "irreverente e innovadora", además la casa italiana se precia de "imponer la moda en el mundo entero".
Una de sus principales estrategias es enviar las promociones de sus nuevas colecciones por e-mail a los jóvenes y por mensajes escritos a través de los celulares en un país que ocupa el tercer lugar mundial en tráfico de mensajes de texto.
Mango, que está tres años en el Ecuador, con almacenes en Quito y en Guayaquil promociona sus colecciones mediante desfiles de moda, a los que invita a sus clientes más fieles.
Vanessa Ordóñez, administradora de Mango, agrega que también llaman por teléfono para informar a los consumidores de "una forma más personal sobre lo nuevo que tenemos".
La guía de turismo Balvanera Cruz, de 20 años, solo compra ropa de Mango y en ello gasta alrededor de $150 mensuales. Lo que le atrae de la marca es que "sus modelos son únicos".
Los precios no son precisamente bajos, un pantalón en Mango cuesta entre $85 y $95 y una blusa bordea los $65.
Americanino lleva cuatro años en el país y muestra su ropa en la revista SoHo, la estrategia es vestir a las modelos de la portada, dice Clara Ayala, representante de la marca en el Ecuador.
El empresario Sebastián Real, de 24 años, se declara fiel a la marca Americanino y dice que no es costosa, "teniendo en cuenta la calidad". El fuerte de Americanino son los pantalones, cuyo rango de precios está entre $59 y $70.
Clara Ayala también tiene a su cargo la representación en el Ecuador de Chevignon, que está más enfocada hacia los jóvenes en edad escolar.
En los cuatro años que lleva en el mercado ecuatoriano, Chevignon ha auspiciado eventos colegiales y universitarios, dice Ayala.
"Al igual que Americanino nuestro mercado está enfocado básicamente en la venta de jeans", agrega.
La estudiante de periodismo Valeria González, de 19 años, dice que compra en Chevignon porque " tienen ropa a la moda". Ella gasta $150 mensuales en su vestuario. Por un pantalón en Chevignon, paga entre $60 y $70.
Americanino, Chevignon y Diesel operan bajo el sistema de franquicias, la ropa llega desde Italia al centro de distribución en Colombia y de ahí se reparte al resto de América Latina. (SDR)


"El vestuario es una forma de resaltar entre la multitud"

La falsificación de etiquetas es común porque todo el mundo quiere mostrar que tiene ropa costosa

Mauricio Orbe, director de Investigaciones de Pulso Ecuador, afirma que la clase alta ecuatoriana solo se fija en marcas y modelos al momento de comprar ropa.
Para la clase media, la marca es tan importante como el precio y el modelo.
"La gente compra ropa de marca para mostrar su estatus, por eso hay tantas falsificaciones de etiquetas", dice.
El sociólogo Hernán Reyes, profesor de Sociología de la Universidad Andina de Quito, afirma que no es extraño que los jóvenes quieran comprar solo ropa de marca.
Para ellos, las marcas son un "sinónimo de distinción. La moda y las marcas están profundamente ligadas", agrega.
Al vestirse "los jóvenes buscan, principalmente, una manera de diferenciarse del resto de la gente, de la masa", dice Reyes. (SDR)