Una de las promesas de la revolución ciudadana fue disminuir la pobreza, misión en la que están fracasando
Por César Coronel Garcés
ccoronelg@hoy.com.ec
El INEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) es el organismo gubernamental encargado de -según lo dice su misión- generar y difundir información estadística útil y de calidad del país con el propósito de facilitar la evaluación del desarrollo de la sociedad y de la economía, así como promover las actividades del sistema estadístico nacional.
Esta institución tiene la obligación legal de presentar de manera trimestral un reporte estadístico del desempleo a escala nacional. Esos datos se supone que son reales y confiables.
El último el 16 de abril, el INEC difundió los resultados de la encuesta de mercado laboral del primer trimestre del año 2010.
En el sitio web de la institución, se publican las tasas de desempleo, subempleo y ocupación plena.
Según el último reporte de esta entidad, el desempleo subió del 7,90% en diciembre de 2009 al 9,10% en marzo de 2010. En diciembre de 2008, el porcentaje de ocupación estaba en casi el 44%; hoy, esta cifra ha disminuido al 37%.
Todo esto significa que, mientras la revolución avanza, cada vez más gente se queda en la calle y son menos los que tiene la suerte de contar con un empleo y, por lo tanto, la pobreza sigue aumentando en el país, con las obvias consecuencias del caso.
Una de las promesas de la revolución ciudadana fue disminuir la pobreza, misión que, además de ser complicada, es algo en lo que están fracasando. No solo lo digo yo, lo demuestran las cifras.
La generación o disminución del empleo en los países se da en función de diversos factores, es decir, existen varios elementos a considerarse, tales como seguridad jurídica, estabilidad política, transparencia tributaria y apoyo a la inversión; en todo esto, estamos bastante atrasados.
La seguridad jurídica quedó ahora solo en los libros de derecho, porque, en la práctica, dejó de existir.
Los tribunales de Justicia tiemblan hoy ante el poder del dictador. La justicia -que siempre se ha prostituido- es hoy manoseada por los revolucionarios; como resultado, los ciudadanos quedamos en indefensión y los juzgados se han convertido en herramientas de persecución política; si no, pregúntele a Emilio Palacio.
La inversión nacional y extranjera es incentivada cuando existe confianza. Seguramente, usted no dejaría su dinero en manos de alguien que lo odia. Eso pasa aquí con la relación Gobierno-empresa privada. Esto ha generado como consecuencia que muchas empresas que tenían intenciones de traer su capital al país hayan mirado hacia otros lados y que muchos de nuestros empresarios estén hoy huyendo hacia países que, por lo menos, brinden las mínimas garantías al dinero invertido.
Lo que pasó hace poco con los camaroneros y todas las medidas "antiempresa" que este Gobierno ha venido adoptando han puesto al Régimen como el principal enemigo de las empresas y la principal amenaza a su capital.
Por lo tanto, mientras este Gobierno no empiece a dar la importancia o, por lo menos, mientras no empiece a respetar a la empresa privada, las cifras del desempleo seguirán aumentando. No hay que ser adivinos, es simple lógica.






21/Abril/2010 a las 06:27
La empresa debe ser incentivada y no destruída, muy buen editorial del señor Coronel, mostrar las cifras es un ejercicio interesante para darnos cuenta del fracaso de esta revolución.
21/Abril/2010 a las 07:36
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21/Abril/2010 a las 08:51
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21/Abril/2010 a las 12:04
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21/Abril/2010 a las 14:16
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21/Abril/2010 a las 15:51
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21/Abril/2010 a las 16:09
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21/Abril/2010 a las 16:29
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21/Abril/2010 a las 17:07
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21/Abril/2010 a las 17:20
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21/Abril/2010 a las 17:58
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21/Abril/2010 a las 18:30
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