Por Carlos Jijón
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¿ Empezó el derrumbe? El jefe de Estado explicó en la última entrevista que ordenó que uno de los canales incautados le haga, que lamentaba la renuncia de Fánder Falconí a la Cancillería porque lo consideraba su amigo, pero puntualizó que "nadie es indispensable". Pero la salida de Falconí, especialmente en los términos en que se precipitó la mañana del martes, parece simbolizar algo más profundo que un simple cambio de fichas. No solo por la insospechada dignidad que implicó su renuncia por principios: es el primero que se va sin que lo echen y sin ser maltratado; sino, sobre todo, por las razones que expuso: cree que el Gobierno de la Revolución Ciudadana abandonó sus principios cuando instruyó que no se firme un convenio para que el mundo desarrollado entregue cientos de millones de dólares al Ecuador a cambio de la promesa de mantener intocadas las increíbles reservas petroleras del campo ITT situadas en el corazón del Parque Nacional Yasuní.
Es cierto que el titular del Ejecutivo, el líder de Fánder, fue muy poco diplomático. En la cadena del sábado le gritó a los cooperantes internacionales que podían cambiar "a centavitos" ese dinero que iban a donar al Ecuador, y "y se las pongan en las orejas" porque él no iba a aceptar que esos contribuyentes tengan la capacidad para calificar los proyectos en los que se pueda utilizar el dinero que ellos iban a donar. Falconí (a diferencias de otros, que siguen en sus cargos pese que el régimen hace tiempo ya atropelló los principios de ellos habían exhibido durante toda su vida), no pudo menos que renunciar. No se va un cualquiera. Después Alberto Acosta se hizo a un lado, y pese a su inexperiencia, Fánder Falconí, se convirtió en la más importante figura de un grupo que realmente apostaba por un cambio.
Sinceramente, yo nunca estuve seguro que ese cambio era para bien. Todavía recuerdo el estupor que me produjo leer, al comienzo del régimen, unas declaraciones suyas explicando que Ecuador iba a lograr una mayor riqueza si dejaba bajo tierra, sin explotar, la riqueza petrolífera. Hasta el martes pasado, Falconí fue el más alto cargo de una generación que esbozó la teoría de que una economía distinta era posible. Esa economía del ksuma kawsay que se plasmó en la Constitución de Montecristi. El sábado, sin embargo, el líder máximo de Alianza País, informó que había escogido un camino más ortodoxo: en julio, explicó, los derechos de la Naturaleza quedarán en el papel, y la Pachamama será perforada, en Yasuní, por los taladros de Petroecuador, y quizás por los de PDVSA, en busca de petrodólares. Lo mismo que hizo Gustavo Noboa cuando autorizó el OCP.
"Queda claro entonces que lo único por lo que estamos luchando es el poder", sintetizó el Coronel Aureliano Buendía, en Cien años de soledad, cuando los políticos liberales le explicaron las concesiones que se debían hacer si se quería ganar la guerra en Macondo. Fánder Falconí lo ha entendido así y ha preferido irse. Creo que su gesto merece respeto.
Hora GMT: 14/Enero/2010 - 05:11

14/Enero/2010 a las 09:26
A fin de mes llega Chávez a Ecuador. Los ciudadanos progresistas tenemos que salir a las calles a gritarle a este Sr. que el dinero lo busque en otro lado. Tenemos que dejar nuestras vidas para proteger este santuario natural. En las otras ciudades tambien se tienen que oir voces reclamando una actuación digna de este gobierno. No sólo salgan a reclamar cuando les quitan recursos a sus municipios.
14/Enero/2010 a las 11:55
Al fin un ministro digno que renuncia al ser vejado. Mis respetos. El nuevo amo del país podría entender que no debe tratar a las personas como calzón de liencillo y que los colaboradores no son sirvientes. ¡Lástima por el proyecto Yasuní, hubiera sido un ejemplo para el mundo, ahora que el peligro de la madre tierra es más dramático que nunca! Imprudencia, prepotencia, hasta cuándo. Tal vez el amo pueda escuchar y rectificar. Felicito la valentía del Sr. Falconí.-
14/Enero/2010 a las 11:58
El Proyecto Yasuní-ITT era uno de las pilares de la "Revolución". Es una pena que después de haber nadado tanto tengamos que ahogarnos por las palabras del excelentísimo Rafael Correa. Su doble discurso y su falta de tino nos hacen ver como niños resabiados ante los demás países. Defendiendo la supuesta soberanía, pero eso sí, PDVSA entra pateando al perro y buscando el tesoro del Ecuador para enriquecerse; bien lo dice Thalía Flores, que estos "sedientos de petróleo" no hacen más que tratar de exprimirle el jugo a la tierra con el fin de mantener su política popular a costa de la destrucción de nuestra naturaleza.
Revolución verde? No. Revolución negra ha de ser. Y para qué? Para tomar ese dinero y gastárselo como si no fuera suyo, aprendamos de Chile que supo ahorrar y tener reservas monetarias con el Cobre. Si ahora el presupuesto necesita 4000 mil millones de usd, el próximo año necesitará 6000 mil millones de usd, y rezándole al "Che Guevara" para que el precio del petróleo no baje.