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La prensa y los poderes fácticos

Publicado el 16/Julio/2009 | 00:08

Por Carlos Jijón


carlosj@hoy.com.ec

El presidente de la República ha expresado ayer, en Radio Visión, que, a su juicio, "la prensa es uno de esos poderes fácticos que han dominado demasiado tiempo a nuestros países" y aseguró que está dispuesto a jugarse el puesto "para poder liberar al país de esa prensa corrupta y mediocre". Yo creo que cualquier majadero podría responderle que no se conoce a un periodista que haya logrado firmar más de $80 millones en contratos aprovechando el cargo de algún hermano. Pero como también creo que no se trata de rebajarse a responder insultos con diatribas, quiero optar con construir un argumento para rebatir una idea que considero falsa y peligrosa para la democracia.

El presidente plantea la tesis de que los periodistas que informan y aquellos que además dan su opinión no tienen "ninguna legitimidad democrática" y que constituyen un "poder fáctico", esto es, un "poder de hecho". Se llama un "poder de hecho" a aquel que no tiene como su fundamento un derecho o una ley, o que no se sustenta en la voluntad del pueblo expresada en las urnas. El de los militares hondureños que despojaron de la Presidencia a Manuel Zelaya y lo expulsaron a Costa Rica, por ejemplo, es un poder fáctico, porque se fundamentó en las armas y no en el derecho. El que le permite a Raúl Castro gobernar Cuba después de suceder a su hermano es también un "poder de hecho", porque no tiene su origen en la voluntad del pueblo cubano, al que no se la ha permitido elegir libremente, en las urnas, a sus mandatarios. El que ejerció Febres Cordero para influir en la administración de Justicia y el temor reverencial que inspiraba en los presidentes electos, que hasta le llegaban a consultar el nombramiento de ministros, era indudablemente un "poder fáctico" porque no tenía sustento ni en las urnas ni en la ley, sino en el servilismo. Pero la libertad de los ciudadanos, y entre ellos la de los periodistas, y la de los medios de comunicación, para expresar libremente sus opiniones, no es más que el ejercicio de uno de los derechos fundamentales del hombre: el de la libertad.

No es cierto que haya que ganar una elección para poder opinar. Cuando el presidente dice que los periodistas no tenemos "ninguna legitimidad democrática" está construyendo un argumento falso. Nada es más legítimo que expresar el pensamiento: no solo se trata de una garantía tutelada por la Constitución (incluso por esta última, a la que considero tan mala), sino que proviene del derecho natural mismo. No pueden ser, pues, fácticos los poderes de la prensa, porque provienen de un derecho inalienable. Lo que sí resulta ilegítimo es que el propio presidente de la República pretenda ejercer una facultad que la Constitución no le otorga: decidir qué prensa podemos leer o qué canal de televisión o emisora de radio debemos sintonizar. Atentar contra ese derecho sí que no tendría ninguna legitimidad democrática, y transformaría a quien lo intente en un presidente de facto. Como Micheletti, más o menos.

Hora GMT: 16/Julio/2009 - 05:08

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Comentarios

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  1. 1 Mauricio Ribadeneira desde - Quito

    Señor Jijón: Por favor, no pretenda distorsionar la realidad.

    Antiguamente, se calificaba a la prensa de "cuarto poder" por la función que estaba llamada a desempeñar, de vigilante y denunciante de las veces en que los poderes constituidos se alejaban de sus obligaciones.

    Hoy por hoy, la prensa ya no representa esa vigilancia ni esa denuncia. La mayor parte de la prensa es, en realidad, un poder fáctico, no en virtud del ejercicio de las libertades de pensamiento, de expresión y de prensa, sino en relación a la influencia que tiene sobre una sociedad cada vez más mediatizada y sin capacidad de procesar toda la información que recibe.

    Yo soy un crítico permanente del Gobierno, lo que no quiere decir que también pueda ser crítico con asertos como los suyos. La actividad comercial de los medios de comunicación -no de los periodistas, no del periodismo- hace que éstos desvíen su propósito fundamental de informar y de ser objetivos formadores de opinión. Usted manipula las cosas y, visceralmente, mezcla hechos para llevar el agua a su molino. Eso no es ético, de manera alguna.

  2. 1 Fred desde - Quito

    Opiniones, correistas?...ninguno?. No es de sorprenderse, ante un análisis tan claro no se puede argumentar con frases acuñadas, que los pelucones, que el pueblo, que la prensa corrupta. Simplemente, no tiene argumentos.
    Una sola observación, hasta cuando LFC?, los hechos de los último casi tres años nos han hecho ver que las accciones de Febres Cordero eran niñerías comparadas con lo que ha hecho el individuo que desgobierna. Se rasgaron las vestiduras cuando mandó a cercar la Corte Suprema con tanques, pero apoyan el que haya desbaratado, por intermedio del tristemente recordado "chagra" (como el mismo se llamaba)y de los manteles, a un Congreso que por más mediocre que haya sido, era parte de la estructura jurídica del país

  3. 1 Estuardo Melo desde - Quito

    Qué más fáctico, que el poder que ejerce Rafael Correa en este país. Un poder que ha cooptado los otros poderes del Estado, que quiere ahogar con sus ataques hasta a los preceptos constitucionales relativos a los derechos de propiedad, libertad de expresión, dereccho a vivir en paz. Un poder fáctico que trata de legitimar su autoritarismo y concentración del poder en una votación mayoritaria para la cual invirtió mil millones de dólares en el regalo indiscriminado de casas y la entrega de bonos, en la cmpaña más costosa de la historia del país. Un poder fáctico que está por radicalizar una ideología trasnochada con la entrega de tierras que no son suyas. Un poder fáctico que no puede defenderse de la terrible corrupción denunciada en Petroecuador, silenciando a todas las entidades de control, incluida la de anticorrupción. Un poder fáctico que negó conocer de los negocios de su hermano con el Estado. Un poder fáctico que avbsorvió a medios de comunciación que al momento slamente ddifundeen información interesada deel gobierno y cuyaa prensa escrita, debe regalar sus ejemplares porque no hay quién la compre. Si, un poder fáctico que manitene sin respuesta al ataque al TSE, a los diputados defenestrados, a Dayunma. Un poder fáctico que no consiera que se violó la soberanía del pa´s por parte de la guerrilla colombiana.

  4. 1 Marita Acosta desde - Quito

    Coincido con casi todo, excepto con la frase con la que cierra el artículo. Le colaboro para ampliar el espectro de la percepción con el siguiente artículo que no pasa de ser sino un punto de vista de un ciudadano testigo diario de los acontecimiento y quien a su vez, en su última estrofa nos grita una gran verdad.
    http://www.laprensahn.com/Ediciones/2009/07/16/Opinion/El-espiritu-de-las-leyes

  5. 1 Mauricio Ribadeneira desde - Quito

    Los ecuatorianos estamos acostumbrados a armar nuestras argumentaciones en base a falacias. Es una pena, pero es verdad. Es que, así tengamos razón en nuestro enfoque o en nuestra apreciación de las cosas, el rato de exponerlo botamos todo al tacho de la basura.

    Ninguno de nosotros puede negar el poder que Correa tiene en este momento, casi absoluto y sostenido por un discurso autoritario ("apasionado", dice él). Pero hay que reconocerle que ha sido muy hábil (demasiado quizás) para ir adaptando las leyes a sus intereses y a sus capacidades. Es así como lo de él pasa de ser un "poder fáctico" a ser un poder legal. Nos guste o no.

    Por eso, la opinión de Fred es verdadera sólo en parte, pues cuando las leyes y las instituciones avalan al Emperador Correa, no hay tal de llamarle fáctico. ¡SÍ, SÍ, SÍ!..., el hombre consiguió ese poder legal por medios no legítimos, pero lo consiguió, y por eso puede despotricar en contra de los "fácticos".

    En cambio, insisto, el poder del negocio-prensa (no del servicio-prensa), que se mueve en relación a los que los intereses comerciales y económicos de sus accionistas y/o auspiciantes, es fáctico, porque esa relación prensa-comercio no es consensuada, sino circunstancial.

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