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La perdida de año, un buen 'chance' para dialogar

Publicado el 08/Febrero/2010 | 00:01

Expertos consideran que antes de aplicar castigos, los padres deben lograr compromisos mutuos con sus hijos



La semana pasada, miles de estudiantes del régimen costa concluyeron el año lectivo 2009-2010 y, con ello, iniciaron un período de vacaciones que se extenderá hasta el 4 de abril próximo. Sin embargo, muchos chicos junto a sus familias viven un drama aparte al no haber alcanzado las calificaciones necesarias para aprobar el ciclo escolar.

Aun cuando se ha reducido en los últimos tiempos, la perdida de año es un fenómeno que sigue afectando a los estudiantes ecuatorianos. En 1997, se registraron cerca de 132 mil pérdidas de año; en 2003, el número bajó a 108 mil y, en el ciclo 2004-2005, fueron 104 457 estudiantes. Esta es, sin embargo, la cifra más actual que posee el Ministerio en este ámbito.

En 2009, se calcula que unos 60 mil secundarios no lograron obtener las notas suficientes para ser promovidos. Uno de ellos fue Francisco Jurado, quien a sus 15 años asegura haber vivido los momentos más difíciles de su vida. Aún con temor, explica que es consciente que perdió el año por su propio descuido, y reconoce que lo que más le afectó fue la reacción de su padre. "Me dejó de hablar y prefería esperar que yo acabe de comer para él sentarse a la mesa", comenta.

Francisco también cree que el profesor influyó en su bajo rendimiento: "Era uno de los más antiguos del colegio y todos le conocíamos por su fama de gritón. Eso me tenía tenso todo el tiempo", revela.

Pero ¿cuál debe ser la reacción de los padres para superar una situación de este tipo?.

Para la decana de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Católica de Quito (PUCE), Mirian Aguirre, el proceso educativo es corresponsabilidad de maestros, padres de familia y alumnos. Por lo tanto, una pérdida de año "primero debe ser un halón de orejas para los padres, quienes deben reflexionar cual ha sido su contribución en el año escolar de su hijo".

Aguirre considera que esta situación no tiene porque convertirse en una tragedia familiar, sino más bien en una buena oportunidad para entablar un diálogo abierto y comprensivo, pero a la vez firme, entre padres e hijos.

El psicólogo educativo Hugo Vallejo comparte esta visión, y añade que no se trata de justificar a los estudiantes. "Los padres debemos hacerles entender que un año perdido es un tiempo que nadie les va a devolver, pero que se puede mejorar si hay la disposición de ambas partes".

El experto también considera que, si bien el castigo físico debe ser excluido de raíz del vivir familiar, "las sanciones que incluyan compromisos como ayudar en la casa y revisar los temas académicos en los que falló", sí deben ser aplicadas.

Fallos en evaluación. Para Mirian Aguirre, uno de los factores que más incide en las pérdidas de año es el sistema de evaluación vigente que "premia la retención y acumulación de conocimientos por encima del uso práctico que el estudiantes da a lo aprendido".

La decana dice que lo más recomendable es aplicar dos tipos de evaluaciones durante el año lectivo: la formativa, que se realiza el mismo día de clases y permite medir cuanto entendió y si el tema tratado motivó a los alumnos. Y la sumativa que es la que da las notas, pero tampoco se la debe realizar al final, sino periódicamente para resolver las dificultades existentes sobre la marcha.

Por su parte, la pedagoga Cristina Proaño, incluso recomienda realizar, en algunas ocasiones, evaluaciones grupales, "que ayudan a que los estudiantes que entienden o manejan mejor un tema puedan transmitirlo a aquellos que tienen dificultades, y al final, todos obtengan el mismo nivel de conocimiento". manifiesta.

Actualización curricular. El Ministerio de Educación dio a conocer a finales de 2009 la Actualización y Fortalecimiento del Currículo para la Educación Básica que entrará en vigencia para el régimen Sierra en septiembre próximo.

La actualización propone que el estudiante sea sometido a una evaluación diagnóstica y continua que detecte a tiempo las insuficiencias que se pueden ir presentando en el camino.

Además, plantea que las técnicas de evaluación midan cómo los alumnos articulan con argumentos lo aprendido y lo llevan a la vida cotidiana.

Para Vallejo, la actualización en lo referente a evaluación es buena porque incluye parámetros que son utilizados en otros países con resultados gratificantes. Sin embargo, el psicólogo considera que las metas no se podrán cumplir si los docentes no reciben una capacitación integral sobre el nuevo mecanismo, "es decir, que aborde no solo los temas académicos, sino también el lado humano de la labor de enseñar". (CRR)

Hora GMT: 08/Febrero/2010 - 05:01





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