La orquídea, una de las flores más cosmopolitas y exhuberantes del mundo, no sólo es símbolo de belleza sino que esconde un tesoro de la naturaleza: el termómetro de la conservación. En Ecuador, las más preciadas son milimétricas y, para poder descubrir los intensos colores que diseña para ellas la naturaleza, hay que saber valorar los detalles y embarcarse en una aventura que atraviese el páramo andino, recorra bosques tropicales y desemboque en la húmeda Amazonía. (EFE/José Jácome)
Hora GMT: 10/Febrero/2009 - 22:18
