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La minoría de la Asamblea Constituyente afirma que el proyecto habla únicamente de una "autonomía a medias", insuficiente
La minoría de la Asamblea Constituyente señala que los textos aprobados por la mesa de Ordenamiento Territorial y Asignación de Competencias (4) hablan de una 'autonomía a medias'.
El asambleísta César Rohón (PSC) indicó que el articulado permite que las provincias puedan unirse y formar regiones autónomas, pero no aclara el caso de los cantones y distritos metropolitanos. Asimismo, establece que las provincias hagan su estatuto autonómico, pero no en el caso de los distritos metropolitanos, los cuales deben tener amplias competencias como la actual Constitución lo permite. "El Municipio de Guayaquil, con justa razón, defiende sus derechos", afirmó el socialcristiano.
Rohón sostuvo que el modelo actual habla de desconcentración y descentralización, menos de autonomía. Por eso, consideró que la nueva Carta Magna debe permitir la fusión de cantones, provincias y distritos metropolitanos. "Las competencias no puede ser privativas para el Gobierno Central. Tienen que ser amplias, exceptuando la seguridad nacional y relaciones internacionales".
Eduardo Maruri (UNO) manifestó que los artículos analizados en primer debate no llegan a definir un marco suficientemente claro y adecuado para que se construya en el país un sistema de verdaderas regiones autónomas con potestad suficiente para legislar a profundidad en su territorio, amplias competencias y un verdadero autogobierno que incluya una sede parlamentaria.
El asambleísta y empresario afirmó que no se ha dejado espacio para que Guayaquil, ciudad gestora de la demanda autonómica, pueda acceder al nivel de autonomía que demanda hace más de una década. "Los distritos metropolitanos reconocidos en el articulado deben denominarse distritos metropolitanos autónomos. Tanto estos como las regiones autónomas deben contar con órganos legislativos capaces de legislar fuera del ámbito de la legislación central, en todas aquellas materias no exclusivas del Estado que hayan sido asumidas en sus estatutos", sugirió Maruri. (CHM)
España, un paradigma del manejo de las autonomías
Hoy, la mitad del gasto es administrado por las comunidades autónomas
A la hora de hablar de autonomías, uno de los casos a los que se hace mención por lo general es el de España. Y se lo cita como ejemplo de una situación de equilibrio entre el manejo de un país como un todo frente a las aspiraciones de las diferentes nacionalidades que lo conforman.
Parte de este éxito se atribuye a la Constitución que rige a los españoles desde hace 30 años, y en la que se trazan los límites entre las atribuciones del Estado central y las que se conceden a las entidades nacionales ibéricas.
Por ejemplo, uno de los cambios más importantes impulsados por esa Carta Política afecta a la propia gestión del sector público español, pues en la actualidad casi la mitad del gasto es gestionado por las comunidades autónomas, mientras que la participación de la administración central apenas supera el 20% del gasto total.
En ese contexto, la evolución del gasto de las administraciones territoriales ha ido al compás de la asunción de nuevas competencias.
El ex presidente español Felipe González, considerado uno de los artífices de la estructura actual de su país, considera de hecho como uno de los mayores aciertos de la Carta Magna el espacio concedido a las autonomías.
En una entrevista a la publiación española Cinco días, a propósito del 30.º aniversario de la Constitución española afirma: "El saldo de la descentralización ha sido tan bueno que explica el dinamismo especial de la economía española y de su proceso productivo. Tenemos problemas de coordinación que hay que mejorar, pero no de redistribución del poder. Porque nada de esta ha mermado la relevancia del poder central. Se ha redistribuido mucho, pero en procesos electorales como el del pasado marzo vemos cómo el poder central sigue siendo para la percepción de los ciudadanos, y creo que para la realidad, más relevante que el local o el autonómico".
Y a continuación, González se declara satisfecho como uno de los logros de la situación española actual "de que durante esa etapa los españoles se reconciliaron con su pasaporte; es decir, con su identidad", negando que exista una contraposición antagónica entre poder central y local. (LAG)
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