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¿La niñera o los padres?, ¿penalizar o ayudar?

Publicado el 07/Noviembre/2012 | 00:51

Que el joven que se ha iniciado o que ya es adicto a las drogas pueda encontrar ayuda, sin temor de ser visto como delincuente

César Coronel Garcés

ccoronelg@hoy.com.ec / Twitter: @ccoronelg

En los últimos días hemos visto con horror las imágenes de colegios donde los estudiantes consumen drogas; pero esto no es una novedad, es un grave problema que ya tiene mucho tiempo. Que la coyuntura no nos haga perder la objetividad en el análisis, los invito a conversar al respecto:

El abuso de drogas tiene consecuencias serias en los hogares, escuelas y comunidades; citaré solo algunas: dificultades para relacionarse con compañeros y profesores; complicaciones en el aprendizaje; daños en la memoria; incapacidad para enfrentar y resolver problemas de manera adecuada; trastornos físicos que afectan el rendimiento académico; agresividad e intolerancia con otras personas; descuido personal; pérdida de interés por el estudio; y, disminución del rendimiento en los deportes.

Este tipo de problemas es mejor prevenirlos; es necesario que los padres puedan enseñar a los niños y adolescentes a adoptar estilos de vida y tomar decisiones que los alejen de estos peligros. Que desde los hogares puedan distinguir lo que implica el consumo de drogas y lo peligroso que es ese mundo. Entonces, ante todo es necesario dejar claro que prevenir no es algo que le compete al Estado, que siempre pretende ser la gran niñera, sino a los padres de familia o las personas con quienes crecen estos chicos. Para ello es importante que los padres se instruyan en estos temas y puedan ser la principal referencia para sus hijos, sin que el gobierno central, las instituciones educativas o los profesores, asuman este rol intransferible.

Nadie, ni el mejor gobierno o el mejor profesor, puede reemplazar el rol fundamental que cumplen los padres en la crianza de sus hijos. Ellos deben tener la libertad de educarlos y formarlos. Solo ellos y nadie más -menos el Estado- puede influir en esas decisiones.

Pero hay dos fallas de nuestros padres que se deben considerar y solucionar: en primer lugar, ellos deben dedicarnos más tiempo a los hijos, evitando que el trabajo y otras ocupaciones les impidan conocer de primera mano lo que vivimos, sufrimos y necesitamos; y, como segundo punto, es fundamental incentivar una comunicación más fluida con nosotros, que no sintamos temor por un posible castigo, que tengamos la suficiente confianza de contarles este tipo de cosas, nuestras dudas, lo que nos angustia y preocupa.

Por otro lado, es importante aclarar que el asunto de drogas no debe verse solo como un tema estrictamente educativo institucional y menos como un asunto delincuencial. Debemos romper esos paradigmas y enfocarlo como un problema de salud individual, no de salud pública y tampoco como una acción punible. Que el joven que se ha iniciado en este mundo o que ya es adicto a las drogas, pueda buscar y encontrar ayuda, sin temor de ser visto como delincuente.

En conclusión, todos estos temas que nos preocupan deben ser prevenidos desde la crianza en el seno familiar; deben ser analizados y tratados entre padres e hijos, con una comunicación fluida, sincera y constante; y, pueden ser solucionados en casa, desde el ámbito familiar, sin esperar la intervención escolar y menos la intromisión del Estado.

 

Autor: César Coronel - ccoronelg@hoy.com.ec Ciudad Quito

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