`Cantando como yo canto, San Juan, San Juan, llorando como yo lloro mi soledad´, era el tema que interpretaban los 24 niños de la escuela Tránsito Amaguaña, en el camino hacia Olmedo, donde vive la líder indígena, de 93 años.
El viaje se inició a las 08:00 del miércoles pasado, en un viejo bus de la Universidad Central (UCE). Los niños, dos profesores, dos voluntarios italianos, seis estudiantes de la Facultad de Sicología de la UCE y su maestro, tenían un solo objetivo: ir a visitar a `Mama Tránsito´. Se habían enterado de que desde hace un mes ya tiene luz eléctrica, un televisor y una radio. "A ella le encanta hablar de lo que pasa a su alrededor, ahora debe estar entretenida, sabe de la guerra y del presidente", explicó María Belén Escobar, una de las estudiantes de Sicología.
Olga Vega se emocionó: "Quiero verla porque la admiro mucho, ella logró que cuando había escuelas solo para blancos hubiera también para los indios". Tiene 15 años y es alumna de la escuela.
El trayecto duró tres horas y media. A las 11:30, cuando el bus llegaba a la Chimba, Tránsito Amaguaña, sentada, dormía en una esquina de su casa. La despertó el saludo de los niños. De la radio, colgada en la puerta, se escuchaba una canción del grupo Jayac. "Hola mamita Tránsito", le decía casi gritando Natalia Jarrín, otra estudiante de Sicología. "Aquí viviendo, ya vieja estoy", respondía.
Los infantes se dividieron las tareas, Rebeca y tres amigas lavaban papas con cáscara para cocinar y el resto repasaba un sanjuanito. Irma Gómez, directora de la escuela, puso un CD, no pararon de bailar. Entre los voluntarios y las estudiantes se formó un baile que parecía de las fiestas de San Pedro y San Pablo, como dijo la `Mama Tránsito´.
La visita terminó a las 14:30 con un buen plato de papas con ají y con los pequeños pidiendo a gritos quedarse. (PAG)
Luz eléctrica desde hace un mes
Tránsito Amaguaña tiene desde hace un mes luz eléctrica, con $900 aproximadamente que recibía de su pensión vitalicia depositada en el Ministerio de Finanzas por decreto ejecutivo. Colocó tres postes de luz eléctrica, un medidor, una puerta en la entrada de la casa, tablas en el piso que era de tierra y recibió de la curia de Cayambe una televisión, su nuera Guillermina le regaló una radio. (PAG)
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