La entrevista
Por: Marlon Puertas
Editor Nacional
Cecilia Calderón, una de las primeras mujeres que fundó un partido polÃtico en Ecuador, dice que el paÃs ya está listo para escoger un liderazgo femenino. Analiza las condiciones para que se dé.
El que ninguna mujer esté en la papeleta como candidata a la Presidencia de la República para las elecciones de febrero próximo, no es un retroceso, según Cecilia Calderón, una de las primeras mujeres en llegar como legisladora al antiguo Congreso. Calderón ve claros avances en la formación de un semillero de lÃderes mujeres que se van abriendo campo en la polÃtica ecuatoriana. El problema, detecta ella, radica en los propios partidos que no forman polÃticos comprometidos y con bases ideológicas firmes, sean hombres y mujeres. También menciona otras factores, como el peso de la responsabilidad de una familia y el factor económico, que "no hay que desconocer. Una campaña cuesta plata", dice Calderón. Analiza nombres de mujeres que ya participan en el actual escenario electoral con distinta suerte y revisa lo que ocurrió en el pasado, en el que llegaron mujeres a liderar las principales funciones del Estado, Presidencia y Congreso, pero no lograron mantenerse, no por su voluntad propia.
El que no haya candidatas a la presidencia es para usted un retroceso en su participación polÃtica?
No, hay claros avances, desde las reformas de la Constitución del 98, que obligó a los partidos a tener un porcentaje de mujeres en sus listas, creo que ayudó al cambio y la gente lo puede ver. Veo, en un principio, que son los partidos los renuentes a darles a las mujeres los puestos que se merecen, porque en todo el proceso de estructuración no cuentan con mujeres, pero ya en el momento de llenar una papeleta acuden a ellas
Para cumplir el requisito
Eso es cierto. Por ejemplo, uno aspira que un binomio presidencial salga de las filas del partido que los ha visto trabajar, pero no es el caso, como pasa ahora con Sociedad Patriótica, que se ve que la candidata no es alguien que ha trabajado con las estructuras sino que se necesitaba un adorno.
En cambio usted ve en el binomio conformado por Acosta y Marcia Caicedo una posición militante, eso marca una diferencia, hay grupos y hay grupos.
Es una participación condicionada a su utilidad electoral, en ciertos casos.
Pero incluso los partidos que las buscan como adornos están conscientes que las necesitan y de pronto ese es el bautismo de una chica, pero ya en su rol lo desempeña fantásticamente bien, porque sus condiciones cÃvicas estaban allà y nunca habÃa tenido la oportunidad.
Hablemos de la efectiva participación de la mujer en el poder, en la toma de decisiones...
AllÃ, eso falta, creo. Esta lucha para que la mujer participe no era una lucha per se, tienen que ser hombres y mujeres y ya, sino que en el momento de tomar decisiones se tomen decisiones desde lo femenino, es decir, con los valores que le atribuyen, como solidaridad, eficiencia en los procesos económicos, de lealtad, de franqueza, que es más dificil que se corrompa. Necesitamos una polÃtica que no sea más de confrontaciones sino de llegar a acuerdos a través de procesos de mediación, de conversación. Y que las mujeres que ya están en puesto de mando, visibilicen más su trabajo, para forjar su imagen de lÃderes.
¿No será que a las mujeres no les interesa asumir el liderazgo polÃtico?
No, a todas nos interesa, pero el liderazgo polÃtico es difÃcil, más en las mujeres para quienes tienen la responsabilidad de llevar una familia. Toca dejar un trabajo, un domicilio, se vuelve muy complicado. Por eso hay muchas más mujeres participando a niveles locales. Y otro de los problemas que encuentran las mujeres para su participación es el dinero, normalmente las candidaturas cuestan mucho dinero, si la mujer no tiene ese dinero, porque no estuvo pensando en la acumulación del dinero.
En el actual escenario polÃtico ¿ve usted las condiciones para que surjan mujeres con liderazgo, que tomen el poder en el paÃs?
Por supuesto que sÃ, y aquà voy a referirme a otro punto, el papel de la prensa. La prensa ha decidido escoger más a los hombres cuando entrevistan y la prensa es un balcón, son los medios los que deciden quién se asoma al balcón y quién no. Hay muchÃsimas mujeres capaces que no les piden su opinión, jamás son convocadas, lo contrario a los hombres. Y después la gente cree que no hay mujeres preparadas.
Hablando del electorado, ¿ya está listo para elegir presidenta a una mujer?
SÃ, ya está listo, porque se ha acostumbrado a verlas en ese campo, se acostumbró a verlas en acción y les tiene confianza. Las candidatas a la vicepresidencia tienen buen perfil, como Marcia Caicedo, Inés Manzano, la propia Anabella, creo que ella debió ser la candidata a la Presidencia, se lo merece desde hace rato.
¿Guayaquil también está preparado para votar por una mujer para presidenta?
En Guayaquil todavÃa yo no sé, tengo mis dudas, porque hay una manera de administrar la ciudad en donde a los concejales se los borra, creemos que aquà solo hay alcalde. Aquà hay concejalas que han hecho un buen trabajo, pero no conocemos donde están, quiénes son. Ahora veo que ya le permiten a la vicealcaldesa asomarse, pero como que aquà estamos más acostumbrados a gente dura, peleona.
Pero ese es también un estilo del presidente, como que eso gusta en todo el paÃs.
SÃ, pero en los hechos él ha dado apertura a las mujeres, a muchÃsimas que han sido ministras como la de Patrimonio, de Cultura, mujeres con mucha capacidad, Nathalie Cely, que la veo tan serena, tomando decisiones, ganando espacios; la actuación de la exministra de Finanzas Viteri, en el manejo de la deuda externa fue impecable.
¿Qué es lo que falta entonces para ese salto al poder?
El problema que veo no es de mujeres u hombres, es de partidos, los partidos recién se han inscrito, como que fuera la primera vez, y usted ha visto que lanzan candidaturas, pero no han trabajado como partidos, los partidos son el puente entre las aspiraciones populares y el poder, y tienen que saber transformar esas aspiraciones en proyectos, en propuestas y aquà no ha habido absolutamente nada. Ante una propuesta de gobierno los demás dicen me opongo, me opongo, cuando son los partidos de oposición los que debieron haber estado ejerciendo el papel de ser los promotores del debate.
¿En todo esto qué peso tienen las ideologÃas, todavÃa cuentan?
Claro que sÃ, deberÃan importar. En los intereses electorales hay ideologÃas pero están escondidas. Frente a esto es muy difÃcil que mujeres serias quieran participar, que se han ido formando a lo largo de la vida, conozco a muchÃsimas de ellas, formadas, solidarias, pero jamás ninguna de ellas entrará porque no hay espacio para ellas, el espacio es solo electoral.
¿Hay mujeres que no aceptan las órdenes verticales, el razonamiento de que esto se hace porque se hace?
Claro, los partidos buscan un puesto electoral y no un puesto polÃtico. Un puesto polÃtico es donde vas a deliberar, donde vas a analizar lo que más conviene, donde vas a hacer propuestas, donde tus ideas cuentan para construir una nueva sociedad, más justa, solidaria. Pero si solo te escogen para formar una lista y que alces la mano, entonces, mejor puedes dedicarte a hacer dinero y ponerte bonita para ser candidata.
Las mujeres han llegado al poder, pero no pudieron mantenerse. ¿Qué les faltó?
SÃ, han llegado pero ha sido muy duro. El caso de RosalÃa no se pudo sostener porque, como ella lo cuenta en sus libros, no quiso hacerle caso a Febres Cordero, en cambio, Alarcón era un presidente a domicilio. Si ella, en ese momento, le decÃa "Sà señor, como usted diga", se quedaba y hubiese sido la primera mujer presidenta por mucho tiempo, no por horas. Y mire lo que le pasó a Susana González, lo mismo, fue elegida legÃtimamente por el Congreso, pero como la conocÃan que era una mujer que pensaba con su propia cabeza, que era deliberante, no convenÃa y la sacaron.
¿Cómo quedan las mujeres cuando se ponen en el mismo plano de los hombres, en la descalificación?
Eso no sirve para ascender. Por ejemplo, Lourdes Tibán es una mujer inteligente y ella pudo haber ascendido sin necesidad de eso, queda mas bien como payaso, uno se rÃe con eso, pero ella es capaz, luchadora y debe dejar a un lado eso. Por otro lado, veo un liderazgo muy serio en MarÃa Paula Romo, muy profunda, tiene su movimiento y toda la fuerza para seguir, están enteritos.
Chile tuvo su presidenta, Argentina la tiene, también Brasil. ¿Cuándo Ecuador?
Las que usted nombra son mujeres que militaron en partidos, tienen su trayectoria. Estamos rezagados porque aquà no hay partidos, aquà recién empiezan, qué carrera se va a hacer, a mi modo de ver la única que ha hecho carrera aquà es Cynthia Viteri, ella sà está en la dirigencia de su partido.
Pero va a llegar el momento en Ecuador.
Pero fÃjese usted que no solo en Ecuador no pasa todavÃa, hay otros paÃses como Estados Unidos que todavÃa no tiene una mujer presidenta. Lo más importante no es que esté una mujer en la presidencia, lo más importante es que si hay más mujeres en puestos de toma de decisiones tomen esas decisiones en función de construir una sociedad más justa. No importa que no sea una mujer presidenta, necesitamos que los hombres comprendan el lado femenino de los humanos.
Que venga una mujer a marcar diferencia.
Si viene una presidenta que lo que hace es seguir las órdenes de la cúpula que está detrás y tiene determinados intereses que no van por lo justo, por lo solidario, no sirve de nada. Para mÃ, sà pesan las ideologÃas, por eso yo nunca votarÃa por Cynthia, pese a lo que le reconozco, pero sà votarÃa por Nina Pacari, porque le reconozco su cosmovisión. Lo demás, la cara bonita, es un recurso que finalmente se va agotando, el electorado no es tan cangrejo, finalmente.
El personaje
Cecilia Calderòn de castro es economista, fundadora del desaparecido partido Frente Radical Alfarista, ha sido diputada y asambleÃsta constituyente. Actualmente, da clases en la universidad.
 #votebienec







