Felipe Burbano de Lara
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De los múltiples experimentos constitucionales realizados por la Asamblea de Montecristi, el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social resulta probablemente el más engañoso de todos. Una vez que entre en funcionamiento, los ciudadanos habremos sido despojados de la ciudadanía. Tal es el costo y la paradoja en términos políticos. La invención del Quinto Poder se presentó como una fórmula mágica para contrapesar el poder de los partidos y movimientos políticos en el sistema democrático. Pero lo que hizo Montecristi fue politizar, en el mal sentido del término, a la ciudadanía, convirtiéndola en una extensión más del poder político. Por darle poder a la ciudadanía, terminó convirtiéndola en parte del poder.
Al darle forma política e institucional a través de un Consejo, los asambleístas desvirtuaron la ciudadanía como un concepto amplio y genérico, en el que cabemos todos en nuestras múltiples diversidades. No será más un dispositivo general del cual podemos acogernos para diferenciarnos y tomar distancia del poder, movilizarnos, exigir derechos y transparencia o destituir a los malos gobernantes desde las calles. La ciudadanía pasará a formar parte de la racionalidad del poder político, de sus juegos, de sus maniobras, de sus intereses y negociaciones. Lejos de asegurar transparencia, se volverá parte del mismo juego turbio del poder. El Consejo estará allí para desvirtuar a la ciudadanía, para cooptarla, para tomarse su nombre, para negarla como fundamento crítico de la democracia. En el acto mismo de conformación del Consejo, la ciudadanía quedará limitada; alguien se habrá apropiado de ella para hablar en nombre de todos nosotros; y, al hacerlo, nos dejará sin voz y sin espacio. Los ciudadanos seremos suplantados por una cuota de poder.
Si la idea de hacer de los ciudadanos parte del poder era en sí misma mala, creer que el Consejo se formaría con personas independientes, sin intereses corporativos ni políticos, resultaba una gigantesca ingenuidad. El resultado del proceso de selección lo muestra con claridad: llegan al Consejo personas promocionadas por organizaciones con intereses corporativos, partidos y movimientos políticos. El Consejo convirtió a la ciudadanía en un nuevo botín político, en un espacio a ser cooptado. El invento constitucional termina en una fórmula bastante perversa: todo el juego del poder tendrá en el Consejo una instancia de legitimación en la ciudadanía. De ese modo, los ciudadanos perdemos capacidad para diferenciarnos y distanciarnos del poder.
La ingenuidad de los asambleístas tiene un enorme costo político para la democracia porque nos deja a los ciudadanos desprovistos de ese espacio desde donde podíamos actuar para demandar transparencia y eficacia a la política. Nos han arrebatado la ciudadanía en nombre de un poder ciudadano. Quienes proclamaron una revolución en nombre de los ciudadanos han terminado llevándo a la ciudadanía a su propio juegos de poder.
Hora GMT: 16/Marzo/2010 - 05:05

16/Marzo/2010 a las 10:45
No se como puede haber tanta ingenuidad o es qe unos se hacen, para facilitar las cosas y rendirle mas homenajes al todopoderoso qe hoy nos pisotea con su personalidad conflictiva,o se rijen por el lema de qe "si no puedes contra tu enemigo unete a el".
Esta acumulacion de poderes se veia venir, con el cuento de la creacion de participacion ciudadana,cuando se pregonaba por todos los costados qe ahora si el pueblo hiba a participar del conducimiento del pais, como sino lo conocieramos al qe sabemos,si su unico norte,obsecibo es seguirse adueñando de los qe mas puede,no ven qe tiene en cambio el a su conductor aqui cerqita,a hugorila,es facil,sigue el mismo caminar por el filo de la baldosa.
Ya hay una nueva casta de priviligiados, ya los veremos tambien andar en los 4x4, cuando estos ilustres desconocidos, hoy,chullo ternos,handan a pie pelado,ya los veremos elegantemente con trajes importados al muy estilo del fiscal,procurador o contralor,qe ni pian, qe hacen? qe investigan? si fueron designados para controlar la corrupcion,verdaderos complices de tanto entuerto
hojala hoy no sea una vez mas coartado mi derecho de expresion,el qe tanto defendemos,hasta qe sea de una vez cerrado el internet,como ocurre en venezuela
16/Marzo/2010 a las 17:06
Parece que el círculo se va cerrando y que aparece clara una dictadura, antecedente de la tiranía en que caeremos cuando el abuso del poder florezca en opresiones graves. Esto lo vimos y anticipamos quienes podemos interpretar los signos históricos del poder. Es verdad, señor Burbano, que seremos despojados de la ciudadanía porque otros la van a ejercer en nuestro nombre pero sin que hayamos consentido en darla. Pero también la historia nos enseña que los pueblos rechazan los abusos y esa esperanza no debe abandonarnos y entretanto trabajar por nuestras libertades.