Por Felipe Burbano de Lara
fburbano@hoy.com.ec
La batalla que ha lanzado el Gobierno en contra de los medios de comunicación tiene como objeto controlar el espacio público como un lugar decisivo en su estrategia de legitimación. La acción se mueve en dos líneas: por un lado, descalificar a los medios para que sus informaciones, sus críticas, su voz, no sean escuchadas ni creídas; y, de otro lado, dotarse de un instrumento legal a través del cual pueda ejercer un control más directo del espacio público. Una ley, en definitiva, que pueda ser usada como un instrumento de poder para golpear a sus adversarios cuando lo crea conveniente.
La lucha contra los medios se volvió una pieza clave, esencial, de la propia dinámica de la revolución y del liderazgo de Correa. El Gobierno encontró en los medios un adversario ideal, de todos los días, al cual atacar cada sábado para mostrar a sus seguidores en dónde están las amenazas. La popularidad de Correa consiste en presentar el proceso de cambio como una lucha constante de la soberanía popular en contra de quienes representan a la vieja estructura de poder. Sin adversarios, la revolución ciudadana corre el peligro de desvanecerse. Como toda retórica imbuida de un espíritu populista, Correa necesita siempre un adversario al cual golpear sistemáticamente para mantener movilizados a sus seguidores en el sueño de la refundación. La nueva ley es clave en su estrategia: confirma ante sus bases no solo su compromiso de lucha contra los corruptos medios, sino también la necesidad de tener instrumentos para golpearlos.
El primer paso fue la descalificación, el segundo la ley y el tercero será una serie de golpes para mostrar que toda esta lucha resulta indispensable a los fines de la revolución. El problema es muy complicado, no solo por las amenazas a la libertad de expresión implícitas en el proyecto, sino porque el Gobierno actúa como si fuese a estar en el poder sin plazo fijo. Correa ha sido insistente en hablar de una conquista progresiva del poder una vez alcanzada la Presidencia. Esa fantasía mueve los hilos gubernamentales y define una postura frente a los adversarios: llegará el día en que no estén y pueda reinar solo. El presidente está convencido, además, de que el pueblo ha delegado en él toda su voluntad para haga y deshaga mediante el uso indiscriminado del poder de la mayoría. Pero una visión de más largo plazo solo anuncia la precariedad de la revolución, su propia muerte. Lo triste, lo lamentable de este proceso, es tener hoy la certeza de que la revolución ciudadana durará lo que Correa y Alianza País duren en el poder. Toda esta forma arbitraria de imponer un nuevo orden político no tiene ninguna posibilidad de institucionalizarse ni de encontrar continuidad en el tiempo. Correa será el comienzo y el fin de un ciclo. Por lo pronto, sabe que el poder requiere neutralizar y controlar el espacio público, pues allí se juega en buena medida la credibilidad, allí se la gana y se la pierde. El Gobierno lo sabe bien, por eso ha puesto todo su mira en contra de los medios, para jugar con ellos, amanazarlos, advertirlos, y así manipular más fácilmente la opinión ciudadana.
Hora GMT: 24/Noviembre/2009 - 05:09

24/Noviembre/2009 a las 08:32
No al tróxico seco, no a los conjuntos habitacionales de medio pelo de la mutualista pichincha. No a los vendepatrias y amanuenses de la oligarquía. Larga vida a la Revolución Ciudadana que no es de un presidente ni de un partido político, sino de todos y todas.
Si al espacio público de todos y todas y no de un grupito de mafiosos. Si a la educación, si a la salud, a la nueva infraestructura de primer mundo, a la nueva constitución política aprobada por la mayoría en elecciones libres. Si a la apropiación del espacio público por parte del Estado o sea todos y todas. No a los seudo empresarios, no a los que hacen y venden licores añejados con químicos y casas y apartamentos de medio pelo a precio de oro.
24/Noviembre/2009 a las 11:10
Como dejan entrever las opiniones de Quiteno Libre, existe la idea de que las obras de Correa constituyen una confirmacion de que su vision del Estado, la sociedad y la democracia son las correctas. Sin embargo, este analisis es incorrecto puesto que las obras de Correa no pueden ser evaluadas en aislamiento de las estructuras politicas. En este sentido, las opiniones de Quiteno Libre, denotan una falta de comprenion del nivel de analiis del autor. El autor esta analizando las situacion de Ecuador desde una perspectiva mucho mas estructural. La sintesis de Quiteno Libre, por el contrario, se desarrolla a un nivel superficial, carente de analisis critico. Es muy comun que los seguidores de Correa, como Quiteno Libre por ejemplo, justifiquen la politica de Correa en base a las "buenas" obras que este hace. Sin embargo, estas obras no pueden ser evaluadas comom buenas o malas fuera de las estructuras politicas que se estan creando. Solo al entender el proyeto politico de Correa en su totalidad se pueden evaluar sus obras como una unidad y no como una serie de obras unas aisladas de las otras. En este sentido, podemos tener mas educacion y/o infraestructura "del primer mundo", pero sin institucionalidad, sin un contrato social genuino y legitimo, en fin, sin bases democraticas, estos "avances" no valen nada, al menos, muy poco.
24/Noviembre/2009 a las 11:46
El meollo del problema que el columnista analiza, con razón, es que está convencido de que porque ganó las elecciones puede realizar un proyecto político que no propuso y nunca fue aprobado: este que nos conduce hacia un indefinido Socialismmo Siglo XXI, o a las propuestss de la Teología de la Liberación, como "cristiano de izquierda". Las indefiniciones también le sirven para justificar los actos de la revolución ciudadana, es decir lo que su voluntad manda. Aprovechar el voto popular para justificar un cesarismo pasado de moda es una traición al pueblo y un indebido aprovechamiento del voto popular. En algún momento el pueblo le tomará cuentas porque estos proyectos milenaristas de plazos indefinidos siempre tienen un final infeliz.
24/Noviembre/2009 a las 11:57
Me temo que la afirmación del Sr. Burbano de Lara (que la Rev. Ciu. durará lo que dure Correa) es bastante apresurada. El "socialismo", la "izquierda", el antiyanquismo y el bolivarianismo (el sueño de la Gran Colombia) son bien vistos en el país. Si se hiciera una encuesta de los cambios políticos hechos por este gobierno bajo un "velo de ignorancia sobre el presidente" los porcentajes de apoyo serían alto. Por ejemplo, la democracia participativa inscrita en la constitución. El control tributario. Inclusive en la dereche se oyen plácemes por la reforma educativa. Para muchos el problema es Rafael Correa, pero en mi opinión, el problema está en el socialismo que se implantar. Socialismo que se ha vendido como la panacea y capitalismo como el epítome del mal.
24/Noviembre/2009 a las 12:19
El gobierno de correa está destinado a morir muy pronto, NINGÚN GOBIERNO QUE SE HA IDO EN CONTRA DE LA PRENSA PUEDE ACALLARLA, PEOR DESAPARECERLA, nadie ha escuchado a correa un discurso coherente, decente, sin insultos a la prensa, que él considera su enemigo. EL DICTADOR SUEÑA CON QUE LA PRENSA DESAPAREZCA. ESE SUEÑO NUNCA SE LE HARÁ REALIDAD AL DICTADOR, SIEMPRE HAGA LO QUE HAGA LA PRENSA EXISTIRÁ, Y CUENTA CON EL APOYO DE MUCHÍSIMOS ECUATORIANOS, QUE NO, NOS HEMOS DEJADO LAVAR EL CEREBRO POR CORREA. DEFENDEREMOS A LA PRENSA TODOS DESDE NUESTRAS TRINCHERAS, DEFENDEREMOS NUESTRO DERECHO A TENER LIBERTAD DE EXPRESIÓN, SEGUIREMOS DENUNCIANDO AL GOBIERNO DE CORREA EL QUE ESTÁ DESTINADO A MORIR MUY PRONTO.