Informar implica retratar con la mayor exactitud los hechos que la gente debe conocer
César Coronel Garcés
ccoronelg@hoy.com.ec / Tuitter: @ccoronelg
A pesar de los constantes ataques, insultos y amenazas a los medios de comunicación, estos siguen siendo el mejor puente entre los ciudadanos y quienes transitoriamente ejercen como dignatarios, mandatarios y funcionarios públicos.
Que este Gobierno haya declarado como principal enemigo a los medios y que -a pesar del tiempo- sigan atacándolos, no es casualidad. Los ciudadanos siguen reconociendo a los periodistas, comunicadores, columnistas y medios de comunicación, como principal fuente para recibir información y opinión; y, hasta como referentes para tomar muchas de sus decisiones cotidianas. Este es un privilegio enorme y, al mismo tiempo, una gran responsabilidad.
No pretendo hacer un manual de ética y menos criticar el trabajo de mis colegas, pero al mismo tiempo que resalto el papel histórico que tenemos los comunicadores, debo hacer un mea culpa porque no todos hemos sido perfectos en la ejecución de esta labor. En primer lugar es importante aclarar que no es lo mismo informar que opinar; lo explico a continuación:
Informar implica retratar con la mayor exactitud los hechos que la gente debe conocer; se lo debe hacer de manera tal que los oyentes, televidentes y lectores, puedan vivir a través de los reportajes o otras formas periodÃsticas esos sucesos, hacerlo siempre con la verdad, de manera objetiva, tratando de recoger varias fuentes de información, sin hacer juicios de valor y entregando elementos necesarios para que en primer lugar la gente -y no los periodistas- pueda sacar sus conclusiones.
Opinar, lo que yo hago cada semana en este espacio, implica expresar un punto de vista sobre un tema determinado. Consiste en valorar un hecho, acción u omisión, hablar sobre un tema desde nuestra perspectiva personal. Es decir, puedo afirmar que algo que se hizo estuvo bien o mal, que tal obra pública es necesaria o absurda, que una acción gubernamental es correcta o no.
Opinar no es inventar algo que no sucedió, tampoco expresarnos con odio sobre alguien o mentir respecto a un hecho. Simplemente consiste en compartir nuestra perspectiva sobre algo y que sea un insumo para acompañar a la gente en la construcción de su criterio sobre un tema. Enorme responsabilidad porque debe estar enmarcada dentro de los parámetros de lo justo, lo correcto y lo legal.
No importa quién dirija el medio de comunicación, los intereses de los ciudadanos deben prevalecer sobre cualquier otro. Además debemos tener claro que los comunicadores no son menos valiosos por trabajar en medios privados o públicos. Todos merecen el mismo respeto y acceso a la información.
Cada vez son más grandes los desafÃos para quienes ejercen la maravillosa labor de comunicar, opinar e informar. El periodismo independiente ha encontrado a lo largo de la historia varios enemigos que intentaron sin éxito callarlo. Ejercer la comunicación es una vocación de riesgo, una forma de resistir y nunca ha sido fácil. Pero debemos tener claro que los tiranos, la amenazas y los gobiernos pasan; pero siempre quedarán los ciudadanos y su derecho a ser informados. ¡Seguimos!
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Autor: César Coronel - ccoronelg@hoy.com.ec Ciudad Quito







