Ocho muertos fue el saldo oficial del operativo en la farmacia
El caso fue presentado hace siete años ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
Dolores Guerra atiende en el segundo piso de la DefensorÃa del Pueblo, en pleno centro de Guayaquil. "En una óptica le vendieron unos lentes a mi esposo en $500, y no sirven. Reclamamos y no nos devuelven la plata", cuenta una mujer que fue acompañada de su pareja. Ambos son atendidos por Guerra, quien les explica el procedimiento. Esta mujer de 35 años es quien desde hace nueve reclama por la desaparición de su esposo en el operativo policial en la farmacia Fybeca. Ocho muertos fue el saldo oficial. El extraoficial incluye tres desaparecidos. Este 20 de diciembre, Dolores Guerra se incorporará de abogada, profesión que comenzó a estudiar en medio de la vorágine que significó meterse en la lucha por conocer la verdad de lo que le ocurrió a Johnny Gómez Balda ese 19 de noviembre.
A Gómez, quien según la policÃa participó en el asalto a la farmacia ese dÃa, no se lo volvió a ver nunca más, después de haber aparecido con la cabeza cubierta y detenido por el expolicÃa Érick Salinas, de acuerdo a una fotografÃa que salió publicada en diario El Universo. Para los jueces que conocieron el caso y lo cerraron sin encontrar responsabilidad en los policÃas que participaron en el operativo, Gómez deberÃa seguir vivo. Para su esposa y para su abogado, Rafael Estévez, está muerto. Sin dudas. Estévez incluso hace pública una información que llegó a sus oÃdos: el cuerpo nunca aparecerá, porque, en esta ocasión, "los involucrados se aseguraron de no cometer errores. Por eso habrÃan desaparecido su cuerpo, sus huesos, todo. Lo habrÃan metido en hornos".
El caso Fybeca, cerrado y todo, volvió a reabrirse este año, a pedido del presidente Correa. La intención fue continuar con las investigaciones, pero en la práctica aquello no se ha dado. La situación jurÃdica no ha variado, y esto representa para Estévez un retroceso en la intención de demandar al Estado ecuatoriano ante la Corte Interamericana de los Derechos Humanos. Una de las condiciones para acudir ante estas instancias es agotar los recursos judiciales en el paÃs en el que se dan los hechos. Aquello ya ocurrió hace siete años, y fue ahà que Estévez presentó el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Washington, que es el primer paso para llegar después a la Corte, en Costa Rica. Pero la demanda ni siquiera ha sido admitida desde entonces. Todo este tiempo, dice Estévez, ha transcurrido en el análisis de la admisibilidad. Y eso que tiene un papel a su favor: un documento firmado por el expresidente Lucio Gutiérrez, cuando estaba en funciones, en la que reconoce que las viudas del caso Fybeca merecen una indemnización del Estado. Ahora, la posición del Estado ha cambiado: el actual procurador, Diego GarcÃa, envió una comunicación ante la Comisión en Washington pidiendo que la demanda no sea admitida.
Por ahora, Dolores se prepara para su incorporación de abogada. "Le mandé a hacer un terno a mi hijo Johnny, que tiene 14 años. Él será quien me ponga la muceta". (MP)
Ping-pong
Billy navarrete, de la Comisión de DDHH
Han pasado 27 años del caso Restrepo, y se siguen dando casos de abusos policiales, muertes y desaparición de personas. ¿Por qué se mantiene esta situación?
Una de las causas es la impunidad, que provoca que los abusos se repitan periódicamente.
¿La formación de los policÃas sigue fallando?
Si la capacitación no está acompañada de una polÃtica pública que haga respetar eso que se aprendió en las aulas, es decir, que la ley no solo está escrita, sino una práctica, no sirve.
¿La tortura ya no se la enseña, pero se la sigue aplicando?
Hay que admitir que la polÃtica para tolerar la tortura ya no existe, aunque no se ha erradicado en la práctica. No se promueve, no se enseña, pero de que se aplica, se aplica.
¿Qué papel juegan en el cambio los Gobiernos? Han pasado de derecha,de izquierda, populistas, y no se ve un cambio radical en la PolicÃa.
SÃ. Ahà podemos describir el poder que tiene la PolicÃa en relación a todo el aparato del Estado. Un poder que no necesariamente es evidente ni regular, un poder que está matizado con otros sectores a veces bastante corruptos e irregulares, sectores que están por fuera del aspecto polÃtico del Estado. Esta es una realidad que afecta a toda América Latina. (MP)
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