La noche del 29 de marzo de 1993, un deslizamiento de más de 200 millones de metros cúbicos de tierra del cerro Tamuga, sector de La Josefina en la provincia del Azuay, transformó la geografía de este lugar del país.
El taponamiento de los ríos Cuenca y Jadán formó un lago, que acumuló 300 millones de metros cúbicos de agua e inundó 65 casas en Azuay y Cañar. Quince años después, el riesgo no ha pasado, y la fragilidad geológica en la provincia aún pone en riesgo a varias poblaciones.
Con el deslizamiento, el agua se extendió 6 kilómetros hacia Cuenca y Azogues y, paulatinamente, fue tapando sembríos y viviendas. Aguas abajo, los organismos de socorro evacuaron a 14 mil personas, en especial del cantón Paute. Mientras tanto, la Central Hidroeléctrica, que genera el 70% de energía del país, estuvo en riesgo.
El desastre dejó 35 muertos y más de $150 millones en pérdidas. La emergencia duró un mes. El 1.º de mayo del 1993, el dique se rompió y formó caudales de hasta 10 mil metros cúbicos de agua por segundo. En Paute, el agua cubrió la mitad del cantón y el barrio Don Bosco se quedó sumergido en el lodo, ante la mirada atónita de sus dueños.
Para el ex director del Consejo de Programación de Obras Emergentes de la Cuenca del Paute (Copoe), Francisco Toral, el cerro conocido como Mizhiyacu, a 1 kilómetro del puente Europa, construido en el lugar del deslizamiento, es un riesgo latente y hay que monitorearlo constantemente.
Édgar Molina, director de Proyectos de Desarrollo del Consejo de Gestión de Aguas de la Cuenca del Paute, dijo que sí se revisa continuamente la zona.
Todavía no se puede hablar de una estabilización total de las montañas que están en La Josefina. Para Alejandro Serrano, una inmensa falla geológica llamada de Yunguilla pone en riesgo a la zona.
Esta falla, de 100 kilómetros de longitud, nace en el valle de Yunguilla, sigue por el cantón Girón, va por Turi, pasa por Nulti, La Josefina, Biblián y Cañar. A este sector hay que manejarlo con pinzas y todo puede suceder en el futuro, dijo. (RMT)
Inversiones regresan y la región se recupera
Coop. Jardín Azuayo se extendió a cinco provincias
Tras el desastre de La Josefina, la producción cambió en Paute. Lo que era sembríos de caña de azúcar ahora es de flores, y se utiliza mano de obra peruana, por ser más barata, dijo Hernán Rodas, párroco del cantón Paute.
La ciudadela Don Bosco, que fue arrasada por el desfogue, era conocida como Paute Viejo y ahora es el Nuevo. Ahí más de 240 casas fueron reconstruidas con apoyo del Banco Ecuatoriano de la Vivienda y el esfuerzo de la gente.
Según estadísticas del Consejo Pastoral de Paute, de 23 mil habitantes que había, 7 000 se fueron de ese sector, ya sea a España o a los Estados Unidos. De una encuesta realizada a 700 familias, en 220 de ellas el papá y la mamá están fuera, señala Rodas.
Con el desastre nació la cooperativa de ahorro Jardín Azuayo. Se Inició con 120 millones de sucres y 120 socios. Ahora existen
101 703 socios y un capital de $94 millones. Paute, con $11 millones, es le cantón que más ahorra. El crecimiento económico ha hecho que sea visto por los emigrantes como un lugar apropiado para invertir no solo en vivienda. (RMT)
En Paute todavía hay trabajo por hacer
Se plantearon cuatro ejes para la reconstrucción
Según Alejandro Serrano Aguilar, ex vicepresidente de la República y primer presidente del Consejo de Programación de Obras Emergentes de la Cuenca del Paute, los cuatro ejes que se plantearon para la reconstrucción luego del desastre de La Josefina no se han cumplido en su totalidad.
El primero fue el más difícil porque había pánico en la gente y teníamos que tratar con gasas el tema, recuerda Serrano
Hora GMT: 31/Marzo/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
