La noche del sábado, al sur de Guayaquil, en la iglesia Cristo Redentor, el sacerdote Antonio Calderón hizo breves referencias al proceso político del país. Dijo que el amor de Dios debe primar en las acciones de los actores políticos, entre ellos el presidente Rafael Correa para que las decisiones que se tomen sean para el bien común.
Ayer en la mañana, en la misa matinal de la Catedral de la ciudad, el Arzobispo de Guayaquil también se refirió al tema. Monseñor Antonio Arregui dijo: "Cuando vamos a enfrentar dentro de pocas semanas una definición a través de un voto sobre si el proyecto de la Constitución nos conviene o no, siempre el amor de Dios, su ley, su criterio, sus convicciones, sus valores, que nos protegen, han de estar presentes en quien quiere tener coherencia con su fe".
Más explícito fue el párroco del templo María Madre de la Iglesia, Federico Gallardo, quien manifestó: "Me duele que comparen a mi Dios con la deidad de la tierra (Pacha Mama), creada por los hombres, implantada por los indígenas del Perú... Hoy más que nunca acerquémonos al señor Jesús a tomar de su pan, para que, fortalecidos, no tengamos miedo". Unos cuantos fieles dijeron, "ojalá se vaya al infierno", sobre el presidente Rafael Correa.
En este templo aparte del folleto dominical Nuestra iglesia, al ingreso, se repartió un díptico. En la portada decía "¿Qué parte de no matarás no entendiste? No manches tus manos con sangre inocente. Di no a la Constitución abortista". En la contraportada estaba escrito "Vota no".
Dentro en varios textos se analizaban los artículos del proyecto de Constitución. Entre ellos, el 67 y 68, con las posibles consecuencias de sus aplicaciones.
En la iglesia San Gabriel de la Dolorosa, al norte de Guayaquil, el sacerdote Elías Dávila prefirió no referirse al tema.
Quito
Las iglesias respiraron paz la mañana de ayer en Quito. La atmósfera política que matiza las conversaciones de la calle no entró en los púlpitos. Y nadie pareció echarla en falta.
En la iglesia de La Dolorosa, en el centro norte de Quito, el párroco Iván Lucero prefirió no referirse a cuestiones políticas durante su sermón, en la misa de las 08:30. Apenas instó a los fieles a "desterrar el miedo y la avaricia en estos tiempos interesantes que ahora vive nuestro país".
Hacia el mediodía, sin embargo, al final del servicio religioso de las 12:00, Lucero llamó a la reflexión de las autoridades políticas para que respeten a la Conferencia Episcopal Ecuatoriana. Entre la concurrencia se escucharon voces de "No política aquí, por favor".
Acto seguido varios feligreses abandonaron la iglesia, mientras que otros aplaudieron, aprobando el llamado.
La iglesia de Fátima (ubicada en la av. Eloy Alfaro y Portugal, al norte de la ciudad) tuvo un ambiente más ambiguo. Durante el petitorio introductorio de la misa, el párroco Fernando Rea pidió por "el futuro inmediato de la Patria y por los obispos y sacerdotes que han sido atacados".
Durante el sermón, referido al pasaje bíblico de la multiplicación de los panes y los peces, el padre apuntó sutilmente observaciones respecto de la situación política. "Los religiosos -empezó- no podemos ni hablar sobre ni hacer política y, sin embargo votamos, con v chica y con b larga. En eso todos debemos tener especial cuidado".
También se expresó así: "No tengan miedo de los enemigos ni de las persecuciones, nosotros ya tenemos el guión, vale decir la Constitución, para hacer la revolución, no ciudadana sino espiritual que todos necesitamos".
En la iglesia de la Catedral, por otro lado, el sermón de monseñor Moisés Saavedra, no observó referencias políticas.
Cuenca
La Cuenca conservadora quedó atrás. Más en tiempos electorales. En la Iglesia Católica de la ciudad hay criterios divididos sobre el contenido y apoyo a la nueva Constitución.
Aunque muchos sacerdotes no admiten de manera frontal su progresismo, durante los sermones mostraron su respaldo a la nueva Constitución.
Otros callaron frente al pedido del presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio Arregui, para que, desde los púlpitos, hablasen con los fieles sobre temas que no son negociables, tales como el aborto, la integración de la familia o la educación católica.
En la misa de las 09:30 de ayer, en la Catedral de la ciudad, monseñor Alberto Luna centró el sermón en el sentido del Evangelio: compartir. Luna dijo que cuando hable del tema político lo hará con tranquilidad y verdad.
Para él, la nueva Constitución "no es abortista" y defiende con claridad el derecho a la vida, desde la concepción. Ese criterio también lo comparte el sacerdote Marco Matamoros, de la parroquia Santa Ana.
Según él, dentro de la Iglesia aún hay un sector de conservadores que no admite debatir, y se refirió de forma específica a los apostólicos.
En cambio, en la parroquia Cristo Salvador, el clérigo Eduardo Ochoa, que siempre en los sermones cuestiona el aborto o la infidelidad, en la ceremonia de ayer no tocó ningún tema sobre la nueva Constitución.
Donde sí se habló fue en la iglesia San Luis de Gonzaga, de Quinta Chica. El párroco Ricardo Hugo insistió en la responsabilidad que tienen los fieles en las elecciones que se avecinan. "Todos conocemos quiénes han acapararon el poder y la riqueza, sin importar los pobres. Esta es la oportunidad de cambio y hay que ser consciente de que lo que se nos avecina es la última oportunidad que nos queda".
Hora GMT: 04/Agosto/2008 - 05:00 Fuente: Diario El Comercio Ciudad Quito
