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La guerra de la mordaza

Publicado el 07/Enero/2010 | 00:11

Por Carlos Jijón

carlosj@hoy.com.ec

Finalmente, nos vamos entendiendo. El sábado, el jefe de Estado, Rafael Correa, admitió que el Consejo de Comunicación propuesto por los legisladores de su partido no debería estar integrado por representantes del Ejecutivo y que tampoco debería tener la facultad para sancionar a los medios con la suspensión por 10 años, como proponía el proyecto presentado originalmente por el asambleísta Rolando Panchana. Yo creo que se trata de una gran victoria de la sociedad civil: con la sola fuerza de las ideas, ha terminado por descartarse la tesis, propuesta por Alianza País, de que un Gobierno, la Función Ejecutiva, en suma, quien ocupe la Presidencia de la República tenga el poder para cerrar un medio de comunicación. Rolando Panchana ni siquiera ha defendido su proyecto. Betty Carrillo, la presidenta de la Comisión Ocasional, que todavía insiste en que el Gobierno pueda cerrar medios, ha sido desautorizada por su propio bloque, que se ha comprometido en un consenso con la oposición. La cereza de esta gran victoriala ha puesto la semana pasada el ciudadano que ostenta la Presidencia de la República, al desdecirse de lo que había anunciado apenas una semana antes: que el consenso alcanzado en la Asamblea le provocaba malestar en el estómago. Ahora, resulta que, pese a las arcadas, siempre había estado de acuerdo en lo fundamental del malhadado consenso: que en las democracias, los Gobiernos no cierran medios.

Con todo, no debemos adelantarnos en la celebración. Todavía no conocemos lo que saldrá de la Comisión Ocasional para ser aprobado en segundo debate. Aún, el Régimen puede lograr la aprobación de su proyecto adicional si lograra pactar con esos asambleístas que se reunieron en Carondelet el último día del año pasado. Y todavía es posible que el Ejecutivo vete parcialmente la ley que apruebe la Asamblea y termine imponiendo su texto alternativo. Pero, a estas alturas, la sociedad ha ganado ya la discusión ideológica. Bien es verdad que el proyecto contiene aún disposiciones contrarias a la libertad y a los derechos humanos, pero lo peor ya ha sido superado. Si, pese a todo, insisten en mantener el proyecto inicial, tendrá que ser por la fuerza, y la ley de comunicación nacerá deslegitimada.

Han perdido ya la batalla moral. Yo creo, por ejemplo, que no tiene ninguna presentación que Betty Carrillo siga presidiendo la Comisión Ocasional después que ella misma revelara que su familia política ha sido beneficiaria de un crédito concedido por la Corporación Financiera Nacional durante este Gobierno. Y no es que sea ningún delito. Sino que los ciudadanos tenemos derecho a sospechar que la vehemencia de la asambleísta Carrillo en otorgar al Régimen la facultad para "suspender" medios por un lapso de 10 años podría estar influenciada por otros motivos a más de sus propias convicciones. Creo que tiene un conflicto de intereses, que su independencia puede ser cuestionada, y aún no entiendo cómo sus propios colegas de País, dentro de la misma comisión, no le han pedido todavía la renuncia.

Hora GMT: 07/Enero/2010 - 05:11

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Comentarios

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  1. 1 Marco Borja desde - Quito

    Ver para creer. Por la experiencia de lo ocurrido en Montecristi, no se puede confiar en los borregos de AP, perdón, quise decir, corderos...

  2. 1 Miguel desde - Guayaquil

    Si la convención Americana sobre Derechos Humanos dice sobre la libertad de pensamiento y de expresión en su artículo 13: "1.- Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión... 2.- El ejercicio del derecho previsto en el inciso precedente no puede estar sujeto a censura previa sino a responsabilidades ulteriores, las que deben estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para asegurar: a) respeto a los derechos o ...". Claramente dice que se debería señalar en la ley la responsabilidad consecuente por una comunicación que "atente contra los derechos". Por lo que no se entiende la histeria y paranoia mediática si la ley fija infracciones y responsabilidad ulterior desde hace 34 años. Cual la cantaleta y pataleo si el proyecto señala lo mismo que la Convención Internacional? Y lo que pide Betty Carrillo, también es perfectamente entendible y legítimo, si no, basta leer y ver los noticiarios a diario para darnos cuenta de los chantajes, amenazas, manipulaciones, tergiversaciones y otros pasados como "errores normales" de la "prensa independiente"?

  3. 1 Carlos Jijón desde - Guayaquil

    Es muy sencillo, estimado Miguel. Los periodistas tenemos responsabilidad ulterior. Si yo cometo un delito a través de un medio de comunicación, puedo ser juzgado por un juez e ir a la cárcel. Lo que el proyecto de PAIS propone es que no sea la función judicial la que juzgue, sino la función ejecutiva, esto es, el Gobierno. Y que la sanción no sea contra el periodista que comete el delito, sino que se cierre el medio de comunciación. Usted mismo reconoce que la ley fija infracciones y responsabilidad ulterior para los periodistas desde hace 34 años. Lo que ahora se pretende es que el juez sea el Gobierno, y que la sanción no sea contra un periodista, sino contra el medio.

  4. 1 Johan Sebastian desde - Guayaquil

    Los borregos o corderos de Arrasa País son la misma cosa, animales destinados al sacrificio !!

    No confiamos en el corcho y su combo de alzamanos.....despues del mamotreto...mmmm

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