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La gran estafa

Publicado el 26/Diciembre/2008 | 00:10

Por Claudio Mena Villamar


Al hundimiento financiero en los Estados Unidos que ha provocado una crisis cuyos efectos tendrán larga duración se le ha llamado casi poéticamente la explosión de una burbuja, cuando en realidad lo ocurrido no tiene nombre mejor que el de "la gran estafa financiera", delito que casi siempre, en sus grandes proporciones, está ligado a las instituciones que manejan el dinero de empresas enormes que el público sospechaba que tenían un manejo financiero eficaz y oportunamente vigilado por el Estado.

Este grave delito, un millón de veces peor que quien comete atraco a un banco, que después de todo arriesga su vida, es facilitado por la débil labor de las entidades reguladoras del sistema.

Bernardo Madoff, un ex presidente de una de estas entidades, llamada Comisión de Bolsa y Valores (Nasqdad) es señalado ahora como el autor que ha dirigido el mayor fraude financiero piramidal del mundo, el cual ha acarreado pérdidas que se han estimado en $50 000 millones. Esta estafa, frente a la cual nuestro notario Cabrera es un niño de pecho, empieza a dar penosos resultados en el campo social. En efecto, el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos ha informado que debido al efecto de esta estafa, más de 10 millones de estadounidenses se encuentran desempleados. A esta cifra debe agregarse más de 7 millones que quieren trabajar a medio tiempo y no logran hallar un puesto.

El Gobierno norteamericano no ha tenido más remedio que desembolsar un paquete financiero de $700 000 millones (TARP) del cual hasta hace poco, 202 instituciones habían obtenido fondos por un total de $250 000 millones. Sin embargo, según la periodista Amy Goodman, "mientras los contribuyentes estadounidenses pagan con los dólares que les costó ganar, los ejecutivos de alto vuelo y los directorios de las empresas ahora están considerando adjudicarse bonificaciones multimillonarias". Lo anterior se debe a que la implementación de este fondo de rescate (TARP) según declaración de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, "la interpretación de la ley TARP por el Departamento del Tesoro no es suficientemente transparente y no rinde cuentas a los contribuyentes norteamericanos".

Las sumas de dinero que se empiezan a embolsar los titanes de Wall Street son de espanto. Según informes de instituciones serias, la compensación que recibió John Train, presidente de Merril Lynch por el año 2007, fue la cifra de $83 millones.

En el podrido sistema capitalista, los más grandes estafadores del siglo XXI, o quizás de siempre, son los denominados "empleados de cuello blanco". Se espera que Barack Obama, cuando asuma la Presidencia el 20 de enero, prescinda en su Gobierno de todas estas personas que han provocado esta enorme estafa de proyecciones mundiales.

cmena@hoy.com.ec

Hora GMT: 26/Diciembre/2008 - 05:10

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Comentarios

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  1. 1 Fabian desde - Stamford

    Aqui como en cualquier pais del mundo, los contribuyentes somos los que pagamos los platos rotos. Estos estafadores deberian ir a la carcel y sus bienes deberian ser confiscados, pero como son amigos del falmante presidente saliente (Bush), la ley no se aplica a esta caterva de corruptos.

  2. 1 Eduardo Jiménez E. desde - Quito

    Y como se relaciona esto con el gran atraco al IESS, que está perpetrando el gobierno correista? Por propia boca del presidente sabemos que el gobierno enfrentará duras condiciones económicas en el 2.009, ademas de conocer su tendencia a no pagar las obligaciones crediticias, sin embargo, el IESS compra bonos del Estado. No debiera el IESS exigir que los gastos superfluos que el gobierno tiene, como la propaganda abusiva que practica, sean eliminados? No debiera exigir el IESS que los bienes en poseción del Estado, no relacionados con la administración pública, a saber canales de televisión, radioemisoras, haciendas, edificios, sean rematados?

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