Análisis de HOY
Creer que el Ecuador puede ser inmune a la crisis financiera que puso a temblar a Wall Street tras la bancarrota de Lehman Brothers es casi iluso, porque hay una realidad que casi nunca es entendida por el discurso político de la región: la globalización.
Los mercados están conectados entre sí, no están aislados. Lo que pasa en Wall Street impacta en la Bolsa de Valores de São Paulo, la más grande de la región, o en la Bolsa de Valores de Argentina.
En Brasil, que se convirtió en un paraíso para la inversión extranjera, la crisis bancaria ha derivado en una fuerte salida de dividendos de las empresas foráneas, que ha deteriorado las cuentas fiscales: entre enero y agosto de este año salieron de ese país $24 064 millones, casi el doble en comparación con los ocho primeros meses de 2007, cuando la salida de divisas llegó a $ 13 297 millones. Solo en agosto de este año sacaron $2 300 millones. Eso se explica porque las empresas necesitan cubrir sus posiciones en el exterior.
Nomura Holdings, la casa de Bolsa más grande Japón, compró las operaciones europeas y en Oriente Medio de la quebrada Lehman Brothers, con la intención de ampliar su portafolio de negocios en la Unión Europea y cumplir su objetivo de llevar Asia al mundo.
Por eso no es extraño que la Casa Blanca haya salido con un plan de rescate de unos $700 000 millones, todo con el fin de estabilizar el sistema bancario y evitar nuevos derrumbes de instituciones financieras, porque eso simplemente congelaría los mercados de crédito.
La crisis que ha golpeado a los Estados Unidos se explica por la concesión de créditos hipotecarios sin ningún respaldo, lo que derivó en una cartera de mala calidad. El exceso de liquidez fue inyectado en papeles que se creían seguros.
Por esa razón, el Gobierno ecuatoriano debería mirar con más atención esa crisis y, sobre todo, sus causas, ahora que ha puesto al IESS a entregar créditos hipotecarios con mínimos respaldos, al igual que al Banco Nacional de Fomento y la Corporación Financiera Nacional.
Una recesión en la economía estadounidense, sin ninguna duda, golpeará a las exportaciones ecuatorianas, al igual que a las de toda la región.
Mirar a la Unión Europea no será la salida en el corto plazo, ya que su economía también se encuentra estrechamente encadenada con la Washington. No habría que olvidar que la devaluación del dólar frente al euro ha fortalecido a las multinacionales estadounidenses.
A Asia solo le interesa vender, porque su economía se ha robustecido al ser capaz de producir con bajos costos, lo que le ha permitido inundar los mercados. Por eso Ecuador hace mal en querer minimizar la crisis de su vecino del norte.
analisis@hoy.com.ec
Hora GMT: 24/Septiembre/2008 - 05:10
