La violencia en la frontera norte ha crecido significativamente durante esta última década. Primero porque el delito ha construido su propio espacio por encima de la frontera. Segundo por el desborde del conflicto militar y de la violencia social colombiana hacia territorio ecuatoriano. Y tercero, porque el Ecuador tiene una violencia que le es propia.
Resultado de ello tenemos que las tres provincias que tienen las tasas de homicidios más altas del país están localizadas en la frontera con Colombia: Esmeraldas, Sucumbíos y Carchi. Además Imbabura y Pichincha tienen crecimientos significativos, comparativamente con las otras del país. En números absolutos en el cordón fronterizo norte mueren anualmente un poco menos de 500 personas asesinadas. Estos datos provinciales de violencia permiten extraer dos conclusiones: una primera, que la violencia en el Ecuador ha seguido un tránsito que va del campo a la ciudad (se urbaniza), que se desplaza de la Sierra a la Costa (regionaliza) y que en estos últimos años se trasladó del centro al norte (frontera). Si en 1990, Los Ríos ocupaba el primer lugar en la tasa de homicidios, Esmeraldas el segundo, Sucumbíos el tercero y Carchi el noveno, 10 años después la situación es la siguiente: Esmeraldas es primera, Sucumbíos segunda y Carchi cuarta. Después de la puesta en vigencia del Plan Colombia y del Plan Patriota en el vecino país, la violencia se ha incrementado sustancialmente y se ha producido un cambio en las ubicaciones provinciales: primera está Sucumbíos, segunda Esmeraldas y tercera Carchi.
Una segunda conclusión es la siguiente: se ha formado espacialmente un triángulo que va desde el vértice de la provincia de Pichincha hacia la base conformada por las tres provincias fronterizas (Esmeraldas, Carchi y Sucumbíos). Este hecho les ubica a Ibarra, Otavalo y Quito, como ciudades fronterizas, en un ámbito particularmente preocupante de efecto directo de la criminalidad. Se debe puntualizar que la violencia en las tres provincias fronterizas es diferente: en Esmeraldas -provincia costeña- predominan los conflictos interétnicos y las violencias sociales; en el Carchi -provincia serrana- se desarrollan economías vinculadas al contrabando y secuestro; y en Sucumbíos -provincia amazónica- el peso del narcotráfico es significativo. También se debe señalar que en las contrapartes colombianas a las tres provincias operan fuerzas militares irregulares que impregnan su sello en la zona.
El incremento de la violencia fronteriza se siente más desde que se puso en vigencia el Plan Colombia, que recibe anualmente alrededor de $700 millones por parte de los Estados Unidos, lo cual significa una cantidad mayor al presupuesto de las FFAA ecuatorianas, una ruptura de los equilibrios militares regionales y el desarrollo de peligrosas carreras armamentistas. El Ecuador recibe este impacto de la violencia externa y acoge a los más de 300 mil desplazados del conflicto colombiano y, sin embargo, los recursos de compensación de la cooperación internacional no llegan al país.
Hora GMT: 08/Marzo/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad QUITO Autor: Por Fernando Carrión M.
