|    Pico y placa Quito:  9-0    |  

La escuela de los cínicos

Publicado el 06/Septiembre/2008 | 00:08

Por Marlon Puertas

Leyendo la historia de la escuela filosófica de los cínicos, no entiendo como a nuestra época se tergiversó tanto su concepto, que terminó siendo un calificativo que va dirigido a todos aquellos que se dedican a negar lo innegable o a justificar lo injustificable.

Mi curiosidad filosófica nació hace algunos meses, pero la búsqueda de una explicación se hizo indispensable esta semana. Los hechos:

El rector del colegio Vicente Rocafuerte dice que colocar una gigantografía de Rafael Correa en los patios de su establecimiento no es campaña política, sino un simple agradecimiento de padres de familia y estudiantes al generoso presidente.

El secretario general de la Administración, Vinicio Alvarado, dice que no es campaña política toda la maquinaria publicitaria del Gobierno que está en marcha. Y que el gasto del Gobierno a favor del Sí es cero.

El Corcho Cordero intentó justificar como pudo y mientras pudo su negativa de hacer público un informe de Contraloría realizado a la Asamblea, en el que se detecta indicios de responsabilidad penal, en lo que podría ser un nuevo caso de piponazgo. "Todos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario", alcanzó a decir, antes de que el informe igual se hiciera público de manos de un ex corazón ardiente.

El fiscal Washington Pesántez -esto ya hace algunos meses- entrevistó a las guerrilleras heridas en el bombardeo colombiano de Angostura y su primera impresión de las mujeres fue positiva. No vio razón alguna para dictar una medida cautelar en su contra.

Pero cuando se fueron, frescas y orondas a Nicaragua, se enfadó con el juez que se demoró en dictar alguna acción en contra de ellas. Hasta pidió que lo sancionaran.

Me acuerdo de otros casos. Las grabaciones de Ricardo Patiño -para descubrir la trampa de los negociadores de la deuda externa- o los videos de Cao Lay Muñoz, en donde aparece el asambleísta gutierrista Julio Logroño, en una operación encubierta para descubrir a quienes compran asambleístas. Otro gutierrista, Fausto Lupera, explicando con apuro que sus asesores cobraban sin estar en Montecristi, "porque enviaban sus asesorías vía correo electrónico". Y ahora aparece Lupera en los noticieros exigiendo sanciones por el informe emitido por Contraloría respecto a la Asamblea. Lo dice firme, sin que le aparezca una arruga más en la frente.

No entiendo. Por eso busqué una explicación a todo esto en la doctrina filosófica de los cínicos. Y resulta que el fundador de la doctrina, Antístenes, fue un sabio austero y solitario cuya filosofía radicaba en confiar ciegamente en el ser humano individual y desechar a las instituciones que intentaban someterlo. El objetivo de su pensamiento era llegar a ser feliz y el camino a seguir era la autarquía, que es la independencia a todo condicionamiento exterior. Una filosofía respetable.

En conclusión. Los hechos y los protagonistas que enumeré arriba no son cínicos. Podrán tener cualquier otro calificativo, pero definitivamente no pertenecen a la escuela del cinismo. Seguiré buscando a que filosofía responden.

mpuertas@hoy.com.ec

Hora GMT: 06/Septiembre/2008 - 05:08

Archivado en | Opinión Perspectivas 

Tags : Marlon Puertas 



Actualizado por

1

hoyenlinea - en Diario HOY - Noticias de Ecuador.

Publicidad