Por Federico María Sanfelíu
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Entre las cosas que nos preocupan y pueden inquietar el comienzo del año es el temor a la enfermedad, una presunción muchas veces infundada, que genera angustia, inquietud y tristeza. No es de extrañar que nos deseemos tan repetidamente "un feliz año, lleno de vida y salud". Eso explica el que tengan tantos lectores los artículos sobre la salud. Y que nos propongamos seguir alguna dieta y hacer ejercicio para conservar una pujante fortaleza. Con salud podemos programar el año que comienza y estar seguros que los próximos meses serán venturosos.
Precisamente en estos días me llegan unas reflexiones del Dr. Jorge Iván Carvajal Posada, de la Universidad de Antioquia, que han ayudado a superar con éxito esos días inciertos a un amigo enfermo. Unas páginas escritas como preguntas y respuestas que he disfrutado. Por si les sirven, hoy voy a inspirarme con libertad en ellas.
¿Qué es la enfermedad? Es un maestro, una oportunidad para organizar una armonía superior en nuestra propia vida a nivel físico, emocional, mental y espiritual. Un 70 porciento de las enfermedades vienen del campo de la conciencia emocional. Ciertas enfermedades proceden de emociones no procesadas, no expresadas, reprimidas. El temor, que es ausencia de amor, es la gran enfermedad, el común denominador de buena parte de las enfermedades que padecemos. Cuando el temor se queda congelado, afecta al riñón, a las glándulas suprarrenales, a los huesos, a la energía vital, y pueden convertirse en pánico.
¿Nos hacemos los fuertes y descuidamos nuestra salud? De héroes están llenos los cementerios. Te tienes que cuidar. Tienes tus límites, no vayas más allá. Tienes que reconocer cuáles son y superarlos, porque si no los reconoces, vas a destruir tu cuerpo. ¿Cómo prevenir la enfermedad? Somos creadores, así que la mejor forma es creando salud. Y así no tendremos ni que prevenir la enfermedad ni que atacarla, porque seremos salud. ¿La alegría ayuda a estar sanos? Es la más bella de las emociones, la emoción de la inocencia, del corazón y es la más sanadora de todas, porque no es contraria a ninguna otra.
¿Y si aparece la enfermedad? Pues tendremos que aceptarla porque somos humanos. También enfermó Krishnamurti de un cáncer de páncreas y no era nadie que llevara una vida desordenada. Mucha gente muy valiosa espiritualmente ha enfermado. Debemos explicarlo para aquellos que creen que enfermar es fracasar. El fracaso y el éxito son dos maestros, pero nada más. Y cuando tú eres el aprendiz, tienes que aceptar e incorporar la lección de la enfermedad en tu vida. ¿Y para sentirnos mejor con nosotros mismos? La soledad. Estar con uno mismo cada día es maravilloso. Dedicar esos 20 primeros minutos de la mañana a meditar es tender un puente hacia la verdadera salud. Ahí habita el potencial del alma.
Hora GMT: 11/Enero/2010 - 05:04
